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El resplandor (1980) por El Despotricador Cinéfilo
Sinceramente El resplador, a pesar de sus evidentes fallos, no me parece una mala película, cierto que el histrionismo de Jack Nicholson sea a veces insufrible y que Kubrick desenstructure muy incoherentemente la historia (sobre todo comparado con la novela, lo que provocó la ira del autor Stephen King en su día), pero me parece una buena película, porque al fin y al cabo a un film de miedo le pides precisamente eso: pasar miedo, y este film lo consigue, y además contiene momentos antológicos del cine de terror.
¿Y entonces no hay nada contra que despotricar de ella?, pues si, algo que hemos sufrido en España desde el día de su estreno, y es que El Resplandor tiene el dudoso honor de ser posiblemente la peor película doblada de la historia, con un doblaje abominable que echa a perder la película, y muchos se preguntarán ¿y qué culpa tiene el pobre Kubrick de esto?, pues aunque parezca increíble tiene toda la culpa.
Kubrick en su afán perfeccionista obsesivo quiere también controlar el doblaje de cada unos de sus films y se los encarga no a la industria del doblaje de cada país (y más en España que se puede decir con orgullo que es el país donde mejor se dobla del mundo) sino a (supuestos) reputados directores de cine de cada país, que sí, tendrán prestigio como directores, pero son pésimos como encargados de doblaje, y en el caso de El Resplandor la responsabilidad cayó en Carlos Saura que hizo, como ya he dicho, el que está considerado el peor doblaje de la historia (aún así, si se ven todas las películas de Kubrick a partir de La Naranja mecánica (1971) todos los doblajes son raritos).
Nicholson fue doblado horrorosamente por el actor de teatro Joaquín Hinojosa (afortunadamente no ha vuelto a doblar nunca más), y no menos horroroso fue el desquiciante doblaje de Shelley Duvall a cargo de Verónica Forqué (lamentablemente volvería a doblar una vez más al bebe de la película Mira quien habla ahora (Ropelewski, 1993), y lo que es peor: empezó su carrera como actriz de cine). Por supuesto las voces de los actores secundarios también chirrian continuamente por lo inadecuadas que son.
Y es que Kubrick, en su prepotencia abarcatodo, no entiende algo tan básico como zapatero a tus zapatos, y si cada profesión está especializada en lo suyo es por algo.
Los gozosos aciertos del doblaje (2010) por El Despotricador Cinéfilo
Este hecho me ha recordado que el doblaje casi siempre iguala la misma calidad del original e incluso, en contadas ocasiones, lo supera con creces. Es más, hay momentos en los doblajes que, por su propia naturaleza, tienen más sentido y perfección que el original, con grandes aciertos imposibles de darse en la VO del film. Por ejemplo, en la deliciosa Hanna y sus hermanas, cuando Woody Allen imita brevemente a Jerry Lewis la simbiosis es sencillamente perfecta, pues el gran Miguel Ángel Valdivieso es la voz habitual tanto de Allen como de Lewis, por lo que el efecto es rotundo. Otro acierto destacable es el de la divertida Sueños de un seductor, donde se encomendó a José Luis San Salvador que doblase al actor que hacía de Bogart; excusa decir que nuevamente la simbiosis fue perfecta, más que en la VO, pues la peculiar voz de San Salvador está asociada a Bogart en muchísimas películas.
Existen multitud de ejemplos donde estos aciertos hacen ganar puntos y superan al original. Entre todos ellos, yo tengo especial cariño por dos episodios de Los Simpson: aquel en el que apareció el coche Kitt de la serie El coche fantástico y, por otro lado, el que mostraba a Bill Cosby en su famoso show. En ambos casos eran doblados por el Maestro Carlos Revilla que, aparte de ser la mejor voz de Homer Simpson hasta que murió, era también la peculiar voz de Kitt y la carismática voz de Cosby.
Y es que cuanto más profundizo en todas las joyas que nos proporciona el doblaje, más me doy cuenta de lo muy afortunados que somos en España de disponer de los mejores y más talentosos actores de doblaje de todo el mundo. Mi respecto y admiración hacia todos ellos es simplemente inagotable.
Redoblajes (2012) por El Despotricador Cinéfilo
Entiendo perfectamente que si el audio de una película, sea por el motivo que sea, se ha perdido pues deba redoblarse para así tener una versión en castellano. Lo que me parece lamentable es que haya muchas películas (con un magnífico doblaje original y, en algunos casos, antológico por la gran labor de los profesionales que actuaron en su día en él) que hayan sido redobladas. La justificación para hacerlo es que con las nuevas técnicas de doblaje la calidad del sonido es mucho más alta (5.1 o DTS), más perfecta, más impecable y más limpia, pero en cambio se pierde esos doblajes maravillosos que nos han acompañado nostalgicamente durante años.
Afortunadamente hoy en día se siguen conservando los inolvidables trabajos originales de Maestros de este arte como por ejemplo en Lo que el viento se llevó, Una noche en la ópera o La jungla de asfalto. Son doblajes maravillosos que deben permanecer y son un claro ejemplo de muchos de los doblajes que se han perdido con los años por ese afán por redoblar los clásicos.
Lo lamentable es que estas labores de redoblaje no afectan solo a clásicos del cine de los años 30, 40 ó 50, porque a mí particularmente, por cuestión generacional, me dolieron mucho los redoblajes de títulos míticos como El exorcista, ET, Superman o Tiburón cuyas carismáticas voces originales eran impagables y perdieron mucho, en mi opinión, al ser cambiadas por otras actuales.
Ahora bien, a pesar de todo lo dicho anteriormente y para demostrar que no estoy en contra total de que se realicen, debo citar dos ejemplos de redoblajes que sí me parecen muy superior al original (son los dos únicos casos que conozco): Psicosis (el doblaje de 1979 con Eduardo Jover) y Cantando bajo la lluvía (el doblaje de 1974 con Manuel Cano). En ambos casos la nueva versión es muy superior a la original. Aunque claro, estos dos casos son la gran excepción, por desgracia.
De todos modos, nos guste más o menos, hay que seguir siempre valorando y admirando el inmenso talento de todos estos actores tan habitualmente infravalorados que tanto han aportado y engrandecido a este fascinante arte.
Más críticas de El Despotricador Cinéfilo en:
http://www.eldespotricadorcinefilo.com/el-despotricador-cinefilo.html
Sin city (2005) de Robert Rodríguez y Quentin Tarantino (por Quercus Súber)
Entusiasmados con el personaje o decepcionados con el desenlace, bastará con cambiar de canal y volver a las sempiternas noticias de crisis que tantos titulares han rellenado y tanto papel han vendido.
En casa de un amigo, a 3 de febrero de 2.013.
Querida mía:
El otro día pasó por la pantalla de mi televisor Sin city contando tres historias de las que ahora no voy a hacer sinopsis y ni siquiera voy a vender como algo recomendable, pero me llamó la atención que el narrador tuviera el mismo doblaje que uno de los protagonistas. Me recordó la parodia de José Mota con el doblaje de Al Pacino y Robert de Niro, aunque en este caso, Ramón Langa se llevó mi aplauso y despertó en mí, aún más, ese deseo de seguir escuchando historias y ver cómo el narrador se convierte en protagonista, aunque solo fuera por la voz, más o menos como lo estoy haciendo yo ahora aporreando un teclado.
Me embriagó la mezcla de atracción por lo sucio, lo escabroso, el heroísmo, las situaciones límites y las medidas desesperadas que nunca encontramos en nuestra mediocre vida. Nadie se enamora de una prostituta ni recurre a su protección, pero la historia de la masacre, destilaba por los cuatro costados eso que los americanos llaman "true love". Es cierto que la morenita estaba como un queso, incluso dibujada a carboncillo, que la asiática Miho resultaba mucho más atractiva y eficiente que todos los héroes de Marvel juntos y que Bruce Willis no pasaba de poli pringaíllo en un escenario tan sórdido, al más puro estilo de Mad Max, Conan o El viaje de Chihiro.
De vuelta por el mundo real y cambiando al canal de veinticuatro horas, me dan ganas de fugarme con Raquel Martínez, mientras hago arder en llamas el plató y salto al vacío con mi chica en brazos reventando los ventanales; aterrizo en mi batmóvil (un smart phone de última generación) y me pierdo por las ondas haciendo estallar las cabezas de aquellos individuos con carné de la casta política.
Mi mujer se ha ido a acostar al niño. Me he quedado soñando despierto en el sofá y una mueca entre sonrisa e impotencia se ha dibujado en mi cara, al tiempo que me dirijo al cuarto de baño a cepillarme los dientes antes de irme a dormir.
Ayer se me olvidó sellar la tarjeta del paro y hoy ni siquiera he mirado el correo. Ya no me intereso ni en abrir infojobs, ni redtube, ni las páginas de contactos que prometen chicas calientes en tu ciudad. Es posible que esté entrando en el túnel del tiempo, ese que se abre cuando dejas el mando a distancia sobre la nevera antes de sacar otra lata de cerveza, rascarte el culo dejando los palominos en esos calzoncillos blancos mil veces remojados en lejía y la barba, de más de cuatro días, deja entrever tu barriga y no tu miembro viril, recordándote que no eres más que un pichacorta en espera recibir los cuatrocientos veintiséis euros que les prometen a los marginados por la edad, después de veinticinco años de quemarse las pestañas y machacarse las cervicales sobre el sillón que te dejó el culo como una artesa.
Ahora vuelvo a Sin city, es mucho mejor; la prostituta morena me besa en la boca y me clava en su alma con una mirada que no olvidaré jamás. Me aprieta fuerte mientras me rodea el cuello, mete una pierna entre las mías y percibo su deseo de que ese instante sea eterno, tan eterno como efímero, tan efímero como toda una vida cuando llega la muerte y vuelvo a ser Ramón Langa contando mi vida como me hubiera gustado vivirla, quedándome con la buena, matando a los malos sin piedad y ahogándome en este túnel que he abierto desde la nevera hasta el sofá para introducirme en la dimensión del limbo que es estar a tu lado... y sin ti.
El doblaje (2009) por El Despotricador Cinéfilo
Ahora bien, de lo que estoy completamente en contra es de las películas en Versión Original Subtituladas, las famosas VOS, pues suponen una de las mayores aberraciones que puedan existir en el mundo del cine. Son célebres las declaraciones en su época tanto de Hitchcock como de Woody Allen renegando de los subtítulos en las películas, pues ambos creadores remarcaron, muy sabiamente, que el doblaje supone un 10% de alteración de la película original, pero los subtítulos suponen un 30% o más.
Los subtítulos desvirtúan el film, lo transforman; además, al tener que sintetizar tanto, se pierde prácticamente más de la mitad de los diálogos; por eso, lo que te ofrece es básicamente un resumen de la película. Yo, que he visto mucho cine en VOS, me he quedado anonadado cuando he vuelto a ver esas mismas películas dobladas, pues se enriquecen considerablemente y resultan un fiel reflejo, casi perfecto, del film original.
Además, en un país como España, donde tenemos la suerte de contar con los mejores actores de doblaje de todo el mundo, es un auténtico placer escuchar esas maravillosas simbiosis que se producen entre ciertos actores (por poner un ejemplo intocable yo me quedaría con Morgan Freeman y su habitual Pepe Mediavilla). Por lo tanto, es un razonamiento lógico: si dominas con fluidez el idioma original de la película, no lo dudes, ve a verla en versión original, pero, en cambio, si no es así, dispondrás de la estupenda y espléndida versión doblada, que no te decepcionará. Eso sí, la tremenda aberración de verla subtitulada te supondrá siempre una más que notable decepción.
Vicky Cristina Barcelona (2008) por Anónima
La última película de Woody Allen es una tragicomedia de tintes almodovarianos llena de contrastes y claroscuros que, bajo una cierta apariencia de ligereza, intenta captar la esencia del alma española.
Nada más apropiado para tal fin que el Esperpento, pues, como nos dice Valle-Inclán a través de Max Estrella, "el sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada". Esperpéntica es la realidad distorsionada que nos muestra el film en la cual desfilan una serie de personajes estereotipados, grotescos y hasta absurdos.
Las dudas y las angustias existenciales tan del gusto de Woody Allen aparecen más claramente reflejadas en dos personajes tan opuestos, sobre todo en su forma de ver la vida y el amor, como son Vicky y Cristina. La morena, una sensata estudiante prometida a un acaudalado hombre de negocios y, la rubia, una aventurera en constante búsqueda de nuevas experiencias que no acaban de satisfacerla.
En un ámbito distinto, bohemio con toques decadentistas, aparentemente alejado de la sociedad burguesa, aunque exquisito, intelectual y refinado se mueven Juan Antonio, el fascinante pintor abstracto y Maria Elena, su ex-mujer, pintora exaltada, visceral y apasionada con la que mantiene una relación de amor-odio.
Penélope Cruz es, sin lugar a dudas, lo mejor de la película, su interpretación es excelente, sobre ella recae todo el peso fílmico. Ella salva al espectador del tedio. En el histrionismo de su personaje reside, además, toda la hilaridad del film, ese humor no exento de cinismo que arranca carcajadas.
Tampoco podemos olvidar la ciudad, Barcelona con su arquitectura barroca, como un personaje más en este enredo amoroso, no es sólo el espacio en el que transcurre y por el que discurre la película como una visita turística, que tanto ha molestado a los habitantes de la ciudad por no sentirse reflejados, pero que es precisamente la imagen que, de acuerdo con el punto de vista adoptado, quiere darnos el director.
Al ritmo de música tan extraordinaria como "Entre dos aguas" de Paco de Lucia, un "leit motiv" a lo largo del film, pero cuya adecuación a la película no deja de ser cuestionable, avanza este viaje turístico por Barcelona y Oviedo, al tiempo que nos acompaña una voz en off que aporta cierto distanciamiento, pero resulta innecesaria, a pesar de las múltiples elipsis que dan agilidad al film.
Conviene destacar también el valor que tiene el lenguaje en la película, de ahí que sea imprescindible verla en versión original, pues el doblaje desvirtúa completamente la esencia de Vicky Cristina Barcelona, una historia de verano contada desde el punto de vista que puede tener cualquier turista norteamericano. Emblemáticas y especialmente ilustrativas tanto de la importancia del lenguaje como de esa especial manera de mirar la realidad, que es el Esperpento, son la escena en la cual aparece una bellísima y muy sensual Penélope Cruz pintando y la posterior, en la que discute con Bardem en español mientras una atónita Johanson los observa desde arriba, una "manera muy española, manera de demiurgo", de mirar el mundo artísticamente. Adquiere aquí el lenguaje algo de enigmático.
Yerran, por tanto, quienes la califican de comedia ligera, así como quienes ven en ella un producto demasiado alejado del estilo del director neoyorquino, pues, en el fondo, el propósito sigue siendo el mismo que el de otras de sus películas: hacer una crítica de la sociedad burguesa y acomodada.
Ese romanticismo exaltado, plasmado principalmente a través de la conflictiva relación entre la pareja de pintores, donde se funden Eros y Thánatos, no deja de ser sino una caricatura. Hay una clara intención satírica, una burla, en esa representación de unos personajes hiperbólicos donde se dan todos los tópicos de lo español. Porque el director de Manhattan plantea la misma reflexión que el Esperpento: ¿se trata de una imagen deformada de la realidad o de la imagen fiel de una realidad deforme?
Y al final, como un idilio estival que apenas detuvo sus vidas durante unas vacaciones, todo se diluye y los personajes, al igual que los espectadores, vuelven a su rutina.
Malas calles (1973) por Heifer
Martin Scorsese, Robert De Niro, Harvey Keitel, y la mafia como trasfondo argumental son los ingredientes básicos que no trajo en 1973 Malas Calles. Muchos hoy día veréis semejante combinación y seguramente pensareis, - "Joder; pinta bien la cosa"; y es lógico llegar a esa conclusión, pues después de haber disfrutado en años posteriores con la maestría de otras obras suyas como son Taxi Driver o Uno De Los Nuestros, no cabe esperar otra cosa.
Pues nada más lejos de lo que he terminado encontrado en esta cinta. No sé si he caído otra vez en la trampa de haber dado por hecho que los que hoy considero grandes han sido y fueron siempre grandes, o qué... pero el caso es que al final me he quedado desilusionado y con mal sabor de boca.
Y es que, Malas Calles, me parece una película con demasiados fallos como para poder enganchar totalmente a nadie. Me explico; su guión, por ejemplo, va dando tumbos desde el principio, y una historia que tiene muy poca chicha que ofrecer, se estira demasiado hasta cansar al espectador en una eterna espera por que pase algo de una vez. Además, mientras nadamos en una historia que parece estar permanentemente a la deriva esperando un viento que la lleve a algún sitio en concreto, nuestros sentidos se verán distraídos por descuidos tan inexplicables como pueden ser una mala iluminación o un mal montaje en momentos determinados. Y la verdad que es una lástima, pues esos detalles unidos al poco peso que tiene el desarrollo del guión, empaña enormemente el trabajo de una buena actuación de Harvey Keitel, y un genial de Robert De Niro.
Pero en fin, los comienzos siempre son tiempos de aprender, y esta pequeña historia de mafiosillos de segunda fila puede considerarse el germen de lo que luego sería Taxi Driver, o The Goodfellas. El retrato que la cámara hace de las calles y la fauna urbana, y un acertado uso de una buena banda sonora, hacen que atisbemos lo que luego serían cualidades características en la obra de Scorsese.
Resumiendo un poco ya; que el gran defecto de Malas Calles, es lo alarmantemente fácil que te lo pone para terminar pensando por ejemplo en las cosas que tienes que hacer mañana, o en la papa que vas a coger el próximo finde. Podría decirse que pasa tan poco, que al final terminas pasando. Pero bueno, un final muy bien rodado nos da el caramelito para que vayamos contentos de vuelta a la realidad de nuestra vida.
Disfruten con los sinsabores que Charlie tiene que pasar por culpa de su compañero Johnny Boy, siempre hay alguien que tiene que resaltar dentro de la discreción de la mafia... maldita estupidez arrogante; con esas cosas no se juega Johnny...
Por cierto; mejor en versión original, pues el doblaje al castellano es merecedor de un disparo lejano.
Nota del Despotricador Cinéfilo: Efectivamente el doblaje original de los años 70 es terrible, pero el redoblaje realizado en el año 2002 con las voces de Antonio García Moral (Keitel) y Juan Antonio Bernal (De Niro) es espléndido.
El león en Invierno (1968) por Aurea García Fernández
A veces los grandes del cine te dan disgustos y otras nombres menos encumbrados te dan muy gratas sorpresas. Ocurrió que días antes fui al teatro para ver la obra de un contemporáneo inglés muy alabado al que presentaban como el sucesor de Shakespeare (menuda hipérbole) y sinceramente toda aquella palabrería hiperculta y vana me aburrió tanto que a la salida con evidente injusticia (pues quién soy yo para ponerme estupenda) solté a mis amigos la siguiente exageración:"Lo mejor de esta función es el cartel".
Y sí, es cierto, esa gran cabeza en grises de Karl Marx con la provocadora boca-lengua en rojo de los Rollings está pero que muy bien y prometía mucho sólo que...enfín, no sé si por reacción el caso es que el guión de James Goldman (autor del drama en que se basa la película) me subyugó desde el primer momento y me tuvo absorta por completo los 135 minutos que dura la peli, de modo que poco podré despotricar con perdón. Yo, la verdad, disfruto mucho con el arte de la interpretación y aquí los actores no tienen desperdicio, ninguno de ellos que para eso son ingleses en su mayoría, si bien la pareja protagonista brilla a gran altura.
Katherine Hepburn es la actriz ideal para encarnar a la increíble reina Leonor de Aquitania recluida desde hace 10 años por orden de su marido en la torre del castillo de Salisbury y Peter O´Toole es igualmente divino para interpretar al rey de Inglaterra y demás territorios de su imperio, su marido, hombre experimentado, en la cincuentena, inteligente, astuto, apasionado, con un gran sentido de lo lúdico que a veces roza lo irracional aunque como todo ser humano con sus puntos débiles y es por ahí por donde atacan los otros personajes especialmente la reina.
Quiero destacar porque se lo merece el extraordinario trabajo de doblaje ya que el guión no es precisamente fácil y ayuda al espectador con su perfecta dicción a no perder ripio de todo ese texto magnífico y enrevesado que da oportunidad a los actores de ofrecernos todo un recital de registros interpretativos a veces incluso dentro de una misma secuencia, cosa no sencilla de tal modo que consigue sumergirnos en ese auténtico laberinto de pasiones, recuerdos, traiciones, amores falsos y verdaderos y a veces las dos cosas a la vez, rizando el rizo, odios, filias y fobias, relaciones homo, hetero y más allá, ambiciones desenfrenadas, etc, etc, etc que nos deja sin respiración, pendientes sin poderlo evitar de esa complicadísima partida de ajedrez a la que no se ve ganador y que nos sor prende continuamente con los dramáticos movimientos de las piezas del juego sin dejar de lado ¡qué maravilla! el sentido del humor.
Pese a que se trata de un drama histórico con personajes históricos lo narrado en la película es ficción. Todo sucede en las Navidades de 1183 en el castillo de Chinón en Francia en el que Enrique II vive con su joven amante Alais con la que quiere casarse y también quiere que se nombre heredero de su imperio a su hijo Juan. Con tales pretensiones manda llamar a su aún esposa Leonor y a tres de sus hijos así como al hermanastro de Alais el joven y astuto rey de Francia Felipe el Conquistador. El director creo que acierta al ponerse en un segundo plano pero llevando con mano maestra la secuenciación de esa batalla verbal que es la película sin disimular para nada su origen teatral pero consiguiendo que sea plenamente cine con esos largos travellings y esos primeros y medios planos tan bien compuestos que nos acercan a los personajes y a sus intensos dramas y ambiciones.
La película empieza mostrándonos la ficha técnica sobre unos inquietantes capiteles románicos que nos ponen en situación. Luego la presentación de los personajes nos va ilustrando con imágenes en acción sobre quienes son y de que pie cojean (el estudio de los caracteres se lo dejo al cocreador de esta página y colaborador Fran Rodríguez Criado que es experto en el tema y se le da muy bien) Primero el rey enseñando a batirse a su insignificante y predilecto hijo Juan no por ello menos ambicioso (Juan sin Tierra) después su Dama, la joven y bella princesa Alais (Adela de Francia) sentada sobre la hierba rodeada de frescas y apetitosas frutas y bebidas a continuación vemos vencedor en un torneo al valiente y colérico Ricardo (Ricardo Corazón de León, el de las Cruzadas, el de Robin Hood y demás leyendas) predilecto de su madre Leonor y criado por ella.
También vemos la actuación del taimado Geoffrey en una emboscada en la que él nada expone pero sí controla; sus padres no le aman. La majestuosa llegada de la reina en barco pone al espectador sobre aviso: prepárense que aquí viene ELLA. Finalmente el último invitado con su cortejo, Felipe, rey de Francia. Ea, ya están todos, más o menos definidos: empieza el combate o sea la función que va a ser larga, movidita, y teatral desde luego pero muy bien servida por el ojo de Harvey y la estupenda fotografía así como la puesta en escena en escenarios naturales. Cada uno de los personajes da para varias películas; todos juntos en sólo una da una concentración de caracteres y situaciones de alto voltaje no apta para pusilánimes porque, cielo santo, mira que son requetemalos todos ellos aunque también todo hay que decirlo en algún momento muestren su humanidad.
Pensar que Leonor de Aquitania (en la peli rondará los 60 añitos) en la vida real con casi 80 viaja a Castilla (nada de Rayne Air, no, ni de AVE) para buscar entre sus nietas (mejor no entremos en las alianzas matrimoniales con fines estratégicos y políticos de la época !benditos griegos y su invento más increíble: la democracia aún con sus defectos) a la que sería una de las reinas de Francia más célebres por su virtud y habilidad política, Blanca de Castilla, madre de San Luís !me nudo ojo la abuela en vísperas casi del final de su vida!. Una pequeña muestra de lo que llegó a ser y significar en su época esta extraordinaria mujer real y verdadera pero generadora de mil leyendas por su cultura, belleza, sensualidad, inteligencia, valor, poder político y ambición.
Ya digo para mil películas. A destacar la música de John Barry que firma una partitura evocadoramente medieval con sus momentos dramáticos, solemnes, religiosos muy bien encajados en las diversas situaciones que se nos van presentando. Me suena que le dieron un Oscar.
Rogelio Hernández: adiós Maestro
¿Qué decir de Rogelio Hernández a estas alturas? Era un Maestro de maestros en el difícil arte del doblaje, un icono y uno de sus emblemas más inolvidables. Algunas de sus interpretaciones son auténticos hitos y, en mi caso particular, él fue el principal motor para que me aficionase tanto al doblaje y lo amase tanto. Desde niño su voz me cautivó, fascinó y maravilló. Un Maestro Absoluto y uno de los que más han engradecido el Doblaje. Un Pilar del Doblaje y su forma de interpretar algunos de sus personajes son de auténtica antología.
Gracias por proporcionarme tantísimos momentos memorables. Imposible decantarme por uno solo de sus doblajes porque se cuentan por docenas sus magistrales interpretaciones y más de una vez alcanzó eso que muy pocos consiguen: Obras Maestras en este arte no lo suficientemente reconocido.
Un abrazo a todos sus familiares y gracias por haber enriquecido el cine con tu inmensa e incalculable labor.
Ejemplos de doblajes de Rogelio Hernández
Sobrellevando el cine europeo, Parte I (2009) por El Despotricador Cinéfilo
Es, sin duda, un tema espinoso, y siempre habrá conflictos entre los que defienden a ultranza el cine americano, una inmensa mayoría (por algo será), y los que sienten especial debilidad por el cine europeo. Después de tantos años de amor cinéfilo hacia cualquier clase de cine, yo estoy convencido, más que nunca, de que el cine americano fue, es y siempre será el mejor cine que se hará en todo el planeta. ¿Quién soy yo para pontificar sobre algo de forma tan tajante?, pues soy alguien que se ha visto probablemente más cine europeo del que muchas personas jamás verán en su vida, y que, por lo tanto, habla con conocimiento de causa.
Por supuesto que existen cientos de joyas y Obras Maestras maravillosas tanto en el cine europeo como en el asiático o el sudamericano, y yo, afortunadamente, me he visto la mayoría de ellas; pero eso no justifica el altísimo porcentaje de cine infumable que suele parirse en dichos países ni cómo los pseudointelectuales más radicales lo defienden, cuando dichos films atentan y violan el mandamiento más sagrado de cualquier película: nunca aburrir.
Tendría que relatar muchísimas, incluso incontables, anécdotas sobre el cine europeo; por ello, hoy, en este primer capítulo de esta serie de artículos solo me centraré en dos anécdotas muy simpáticas que vivimos principalmente mi cinéfilo/informático amigo Antonio Plaza y yo a principios de la década de los 90, cuando éramos dos tiernos cinéfilos de 18 ó 19 años. Fue durante los maravillosos ciclos que programaron las Clavellinas, que tanto aportaron a la cultura cinéfila cacereña de su época.
Me acuerdo perfectamente de que llevábamos cerca de un año viendo cine europeo sin parar, y un buen día, sorprendentemente, pusieron una película americana de los años 40. Se trataba de un policiaco de serie B muy malo, del que solo recuerdo que se bebía mucho café; pero la reacción fue unánime: a pesar de ser un film cutre de serie B, todos salimos encantados del cine, comentando eufóricamente la película, recordando escenas, habiéndola asimilado y, sobre todo, habiéndola disfrutado. Es decir, era cine y no arte europeo solo apto para determinados y selectivos paladares.
Otra divertida (aunque patética) anécdota es la que sucedió en cierta ocasión, cuando invitaron al mismísimo director de la película belga que proyectaban, y se sentó justo a nuestro lado en la primera fila. Dicho film belga era tan soporíferamente aburrido que a lo largo del metraje la gente fue huyendo de la sala en total desbandada, de escándalo. ¿Quién quedó en la sala? Pues solo los que estábamos en la primera fila, que, por vergüenza, al tener al director al lado, no nos movimos.
Conclusión: ¿Hay cine europeo fantástico y genial con algunas Obras Maestras muy superiores a las del americano? Pues claro que sí, cientos de ellas, pero es un porcentaje tan mínimo que apenas destaca entre la morralla sobrevalorada que nos suele llegar.
Homenaje: Constantino Romero (1947-2013) en El Despotricador Cinéfilo
Constantino Romero (1947-2013)
• Hoy Darth Vader no podrá revelar que es el padre de nadie.
• Hoy Mufasa no podrá aconsejar e instruir a Simba.
• Hoy el juez Frollo no podrá retorcerse de envidia, lujuría y rencor.
• Hoy Terminator no podrá decir que volverá.
• Hoy Roy Batty no podrá decir que ha visto cosas que nosotros no creeríamos.
• Hoy el capitán Kirk no podrá gobernar la Enterprise.
• Hoy Roger Moore no podrá decir: "Mi nombre es Bond, James Bond"
• Hoy Clint Eastwood no podrá… simplemente existir, porque en este país Eastwood es Romero, la personalidad de Eastwood es la personalidad de Romero y es una de la simbiosis más indisolubles.
Adiós a un auténtico genio del doblaje. Gracias por tantísimos momentos de placer en mi infancia y adolescencia. Gracias por hacerme amar el mundo del doblaje y gracias por haber aportado tantísimo a este arte.
Pulsa aquí para ver vídeos de algunos doblajes de Constantino Romero en El Despotricador Cinéfilo.
Canción de cuna (1994) por Alvaro03
- Desde el punto de vista formal, Garci nos atiza una ración insoportable de pausadísimos travellings laterales y otros recursos que ya son una antigualla en el cine (fundidos a negros) todo con la pretensión deliberada de emular a sus admirados clásicos. La admiración de Garci a los clásicos es una hipoteca que le pesa demasiado. Siempre quiere dar esa excelencia formal de lo que el llama “los grandes” del cine como Max Ophuls. Hay siempre una pretensión de hacer cine de “qualité” que a mí me irrita bastante.
- La puesta en escena es artificial. Aquí también tiene pretensiones de excelencia estética que chocan con lo falso e impostado de las escenas (véanse por ejemplo las silente monjas cosiendo o labrando que no transmiten ninguna verosimilitud sino una escena falsa y apolillada de museo de cera).
- Fotografía. Más dosis de esteticismo vacuo. Los rayos de sol penetrando por las ventanas en las sombrías estancias o por el claustro del convento está bien cuando lo ves una vez pero no como leitmotiv en toda la película.
- La interpretación actoral. La selección de actores por parte de Garci es bastante especial. Siempre prescinde de los más habituales en el “mercado” y escoge a otrora glorias del cine español o nuevos interpretes que, además, luego parecen malograrse en sus carreras como si hubiera una autentica maldición “garciana” por participar en sus películas. Viendo la película me preguntaba ¿donde están Fiorella Faltoyano, Ampara Larrañaga, Virginia Mataix, Diana Peñalver?. Mención aparte merece Maribel Verdú que pone unas caritas y hace unos mohines verdaderamente horrorosos. A algunas actrices les dobla la voz en estudio (Diana Peñalver) no estando bien sincronizado imagen y palabra. A Carmelo Gómez si no me equivoco lo dobla en estudio un actor de doblaje.
- Música. Vulgar, el tema principal, te lo aprendes en cuanto lo has oído una vez, y está demasiado presente.
En conclusión, mala película de un José Luis Garci muy seguro de que ser una “rara avis” o ir contracorriente en el cine actual (tanto en temática como en forma) automáticamente le convierte en un cineasta de calidad.
Joaquín Díaz (2013) por El Despotricador Cinéfilo
Joaquín Díaz estaba en ese reducido grupo de maestros de los maestros (Felipe Peña, José Luis Sansalvador, Rogelio Hernández, Constantino Romero, Rafael Luis Calvo, Arsenio Corsellas, etcétera). Escucharle siempre fue un placer y a mí durante años me sorprendió continuamente por la gran disparidad y variedad de papeles diferentes que hacía. Y cómo los bordaba todos. Ya fuesen cómicos, dramáticos, viscerales, desagradables, violentos, simpáticos, tristes, emotivos, entrañables, etcétera.
Adiós a un auténtico genio del doblaje. Adiós a una leyenda. Uno de los máximos exponentes de la edad de oro del doblaje. Una parte de la historia del doblaje muere con él. Gracias por aportarnos tantísimos momentos de placer cinéfilos a lo largo de tantas décadas.
Pulsa aquí para ver algunos de los trabajos inovidables de Joaquín Díaz
#ClaudioRodríguez Claudio Rodríguez
Rosa Guiñón (1932-2022)
Rosa Guiñón
Rosa Guiñón es una leyenda del doblaje tan legendaria que no voy a malgastar adjetivos en describir el mito, el icono y la inmensa actriz que siempre ha sido durante todas estas décadas pues cualquier adjetivo en grado superlativo se quedaría corto.
Solo decir que ella fue la PRIMERA actriz que reconocí la voz en mi vida siendo niño. De niño me enamoré completamente de su doblaje (redoblaje) en "María Antonieta" (1938) y desde ese día cada vez que escuchaba su voz en cualquier parte la identificaba y disfrutaba muchísimo porque es la voz que marcó mi infancia. La he escuchado miles de veces y en todos los doblajes ha estado sublime. Una de las más grandes y una auténtica leyenda de este arte.
Luego vendrían muchas otras actrices cuya voz me enamoraría y reconocería a lo largo de los años pero la PRIMERA de todas ellas fue la gran Rosa Guiñón.
Pulsa aquí para ver las más de 40 referencias de Rosa Guiñón en El Despotricador Cinéfilo:
https://www.eldespotricadorcinefilo.com/buscar-Rosa+Guiñón

