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Copia certificada (2010) por Aurea García Fernández


Me maravilla que haya tantos cinéfilos que se nieguen en redondo a deleitarse con lo distinto, con lo aparentemente sencillo pero en realidad complejo, con el cine no convencional, innovador, diferente, como por ejemplo el de este director iraní creador de la "nueva ola" en su país allá por los años 60. Esta última película de Kiarostami está abierta a tantas interpretaciones que seguro que cada espectador va a tener la suya propia y eso, me parece a mí, es lo estupendo, lo chachi: que te pongan a trabajar la neurona, a discutir con los amigos, a contrastar opiniones, en definitiva a dialogar que es enriquecerse.

He aquí el argumento: el ensayista inglés James Miller está en Arezzo, pequeña ciudad de la Toscana italiana, presentando su ensayo sobre la obra de arte y su copia que según él puede superar incluso al original. Entre el público está la anticuaria francesa, Elle, madre de un hijo adolescente y al parecer muy interesada en contactar con él. El contacto se produce y empieza el tema. Como se ve el planteamiento inicial es sencillo pero, cuidado, porque a medida que avanza la película empiezas a preguntarte ¿qué es esto? pues lo que se ha planteado como una cosa de súbito !plaf! se convierte en otra, !ah,queridos mios! es que estamos hablando de ESO precisamente del "original" y de su "copia" tanto en el arte, como en el amor, como en la vida. Y en fin, ya tenemos el lío montado, no hay que dormirse, hay que espabilar mis muy amados cinéfilos, darle al caletre, al rum-rum de la lavadora como decía Almodovar por boca de la Forqué en la también controvertida "Kika".

El director tiene dicho que su película ideal sería como un crucigrama con espacios vacíos que el espectador debe rellenar y os aseguro que aquí hay muchos pero que muchos espacios de esos lo cual es un problema para aquellos que no gusten de resolver crucigramas porque vamos a ver ¿se trata de una pareja que "finge" no conocerse o son de veras unos perfectos desconocidos que "fingen" o "juegan" a ser una pareja?.Y luego está aquello del "distanciamiento" brechtiano al que Kiarostami parece apuntarse pues también tiene dicho que no quiere que el público se implique emocionalmente que debe ser consciente de que todo lo que ve y oye es un artificio aunque a pesar de ello se emocione !uf!,es que nos pide demasiado, oye. Sí, ya sabemos, el romanticismo es cosa del pasado y ahora estamos en otro rollo, vale bien, de acuerdo, pero sigamos.

Kiarostami es y ha sido siempre un minimalista, un estilista que cuida con pulcritud y maestría cada plano ofreciéndonos siempre unas imágenes bellísimas aquí de forma poliédrica nos va presentando las diferentes etapas del amor:1/ El enamoramiento inicial con el pulular de parejas de recién casados por los diferentes enclaves del precioso pueblo toscano cuyo nombre no retuve.2/ El desgaste representado quizás por la pareja protagonista ¿o su "copia"?.3/ El nuevo intento de seducción con la Binoche repintándose, colgándose unos pendientes, quitándose la ropa en el viejo hostal y 4/ La plácida vejez en la que el amor ya se manifiesta de otra manera y añado yo: fase a la que hoy en día pocos llegan pues el camino, en verdad, es terriblemente arduo y el cambio de roles tan drástico que no todos están preparados para superar tan azaroso camino aunque aquellos que lo consiguen lo disfrutan de veras...o eso dicen.

Piensa el autor que la distinta percepción de la realidad de hombres y mujeres genera esa falta de entendimiento que no deja de ser un "misterio" que él considera necesario en toda relación aunque eso sí en su justa medida, bueno, vale, si él lo dice, él sabrá. Aquí lo que se ve es un recital interpretativo fastuoso de la Binoche justamente premiado en Cannes lleno de matices, de extraordinaria sensibilidad, de gracia, de encanto; su diálogo está lleno de frescura y espontaneidad, sus palabras son vivaces, divertidas, apasionadas, etcétera. Y ¿qué tenemos enfrente?

Pues no a un actor sino a un afamado barítono que el director ha puesto ahí ¿para qué?,¿para subrayar la incapacidad masculina para dejar traslucir lo que pasa por su cabeza o expresar sus sentimientos?, no lo sé pero el aspecto varonil y estupendo del cantante no nos trasmite ninguna emoción, ningún sentimiento (claro que se supone que el personaje es un intelectual anglosajón y ya se sabe) .O sea que cine intelectual, cine culto, de homenajes más o menos implícitos al maestro Rossellini aunque poco o nada tenga que ver la expresiva locuacidad de la Binoche con la desesperación de Ingrid Bergman en Viaggio in Italia por no hablar del dale que te pego de Ingmar Bergman en por ejemplo Secretos de un matrimonio.

Se ha dicho que a partir de Rossellini la cámara deja de ser un testigo mudo de lo que acontece frente a ella para convertirse en una "mirada" y que ya no importa tanto la originalidad de lo que se narra sino que lo que da sentido es esa "mirada" con la que se filma, pues sí, aquí va de eso, de otra "vuelta de tuerca" sobre el eterno tema de la "guerra de los sexos". La han contado muchos de muy diversas maneras y el director iraní que nos ocupa al verse obligado a salir de su entorno habitual y rodar por 1ª vez en Occidente pues le ha apetecido ofrecernos con libertad (en su país no hubiera podido) su "mirada" sobre el tan traído y llevado temita.

En fin una película controvertida con un merecidísimo premio a la interpretación femenina a la que no se le puede pedir más pues la Binoche lo da todo con generosidad y maestría y cuyo tema central el "original" y su "copia" da para tanto que se lo dejo a otro u otra que lo quiera matizar:!ánimo!. En cualquier caso el susodicho "misterio" no se aclara porque decidme los valientes que la habéis visto ¿"por quién doblan las campanas" del plano final?,!ah!.

El resplandor (1980) por El Despotricador Cinéfilo


Sinceramente El resplador, a pesar de sus evidentes fallos, no me parece una mala película, cierto que el histrionismo de Jack Nicholson sea a veces insufrible y que Kubrick desenstructure muy incoherentemente la historia (sobre todo comparado con la novela, lo que provocó la ira del autor Stephen King en su día), pero me parece una buena película, porque al fin y al cabo a un film de miedo le pides precisamente eso: pasar miedo, y este film lo consigue, y además contiene momentos antológicos del cine de terror.

¿Y entonces no hay nada contra que despotricar de ella?, pues si, algo que hemos sufrido en España desde el día de su estreno, y es que El Resplandor tiene el dudoso honor de ser posiblemente la peor película doblada de la historia, con un doblaje abominable que echa a perder la película, y muchos se preguntarán ¿y qué culpa tiene el pobre Kubrick de esto?, pues aunque parezca increíble tiene toda la culpa.

Kubrick en su afán perfeccionista obsesivo quiere también controlar el doblaje de cada unos de sus films y se los encarga no a la industria del doblaje de cada país (y más en España que se puede decir con orgullo que es el país donde mejor se dobla del mundo) sino a (supuestos) reputados directores de cine de cada país, que sí, tendrán prestigio como directores, pero son pésimos como encargados de doblaje, y en el caso de El Resplandor la responsabilidad cayó en Carlos Saura que hizo, como ya he dicho, el que está considerado el peor doblaje de la historia (aún así, si se ven todas las películas de Kubrick a partir de La Naranja mecánica (1971) todos los doblajes son raritos).

Nicholson fue doblado horrorosamente por el actor de teatro Joaquín Hinojosa (afortunadamente no ha vuelto a doblar nunca más), y no menos horroroso fue el desquiciante doblaje de Shelley Duvall a cargo de Verónica Forqué (lamentablemente volvería a doblar una vez más al bebe de la película Mira quien habla ahora (Ropelewski, 1993), y lo que es peor: empezó su carrera como actriz de cine). Por supuesto las voces de los actores secundarios también chirrian continuamente por lo inadecuadas que son.

Y es que Kubrick, en su prepotencia abarcatodo, no entiende algo tan básico como zapatero a tus zapatos, y si cada profesión está especializada en lo suyo es por algo.