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Open range (2003) de Kevin Costner (por El Despotricador Cinéfilo)


En su día no vi esta película en el cine pues Kevin Costner me había decepcionado mucho como director y actor en los últimos años, tras aquel magnífico debut en la dirección con la espléndida Bailando con lobos (1990) no había vuelto a interesarme nada como director y muy ocasionalmente como actor. Pero viendo este Open range ahora pienso qué pena que no se prodigue más como director, porque talento tiene y de sobra.

Si somos sinceros este Open range no tiene nada novedoso y relevante que no se haya visto ya en multitud de westerns, pero está tan impecablemente narrado, dirigido y planificado que nos olvidamos de que nos ofrece lo de siempre. Cierto que la sombra del Maestro Clint Eastwood es muy alargada y todo lo que Costner nos muestra aquí ya se ha visto en clásicos del amigo Clint como Infierno de cobardes, El jinete pálido y, sobre todo, la emblemática Sin perdón (todas las escenas de la lluvia con Costner y Robert Duvall están calcadas de esta magistral película). Tampoco escasean otros homenajes implícitos a clásicos de Howard Hawks (Rio Bravo), Fred Zinnemann (todo el tiroteo y duelo final me recordó continuamente a Solo ante el peligro) y sobre todo contiene cierto aroma del mejor cine de John Ford (aunque claro, ¿qué western no está influenciado del aroma del Maestro Ford? Es algo inevitable).

Por tanto, yo me alegro sinceramente que Costner haya robado descaradamente de los grandes maestros, que se haya dejado influenciar y que haya sido capaz de asimilar correctamente el buen quehacer de esos cineastas porque, gracias a ello, los cinéfilos podemos disfrutar con Open range de un auténtico western con momentos memorables, un clímax estupendo, interpretaciones de altura (hacía tiempo que el gran Robert Duvall no brillaba tanto en un film) y un ritmo digno de las mejores películas del Oeste del Hollywood clásico.

¿Algún fallo destacable en la película? Pues uno más que evidente, y es que la egolatría de Costner por querer lucirse como actor acaba perjudicando el ritmo de la película, pues se regala una prescindible e innecesaria historia de amor con Annette Bening que, aparte de poco interesante, nunca llega a ser lo suficientemente relevante para el cómputo global de la historia. Pero en fin, se le perdona porque son muchos más los minutos de genuino western que destila esta película más que recomendable.
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John Q (2002) por El Despotricador Cinéfilo


Cada día me sorprendo más con lo hábil que es cierto tipo de cine y cómo, de forma sutil e imperceptible, te maquilla ciertas historias para que parezcan buenas películas, cuando en realidad, argumentalmente, no son sino la historia sensiblera, banal y telefilmera de siempre. Y es que tras visionar John Q me pareció una buena película, francamente buena, pero solo tardé unos minutos en vislumbrar todos sus fallos y trampas.

El problema es quizás que los cinéfilos solemos ser muy emocionales, y que John Q venga firmada por Nick Cassavetes (hijo de dos pesos pesados del cine como son los estupendos John Cassavetes y Gena Rowlands) es una magnífica carta de presentación. Hasta aquí le damos todo el beneficio de la duda. Ahora bien, no voy a consentir que adornen la película como un film serio cuando es un telefilm lacrimógeno y excesivo que no aporta nada en absoluto.

¿Para hacer una feroz crítica al sistema sanitario estadounidense es necesario recrearse tanto en el amor de esos sufridos y abnegados padres por su moribundo hijo? ¿Hace falta darle ese tono de culebrón desaforado donde todas las pasiones se desbordan? ¿Hace falta unos secundarios tan manidos y arquetípicos como los que se nos presentan? Por Dios, seamos serios, rodearse de magníficos actores como Denzel Washington, James Woods y (el siempre excepcional) Robert Duvall no es suficiente para hacernos colar la historia de superación de siempre.

¿Es que no se da cuenta el señor Cassavetes de que no profundiza lo suficiente en su dura crítica al sistema sanitario? El espectador solo se queda con lo mucho que han sufrido y se han sacrificado los padres. Es la historia de siempre: una vuelta de tuerca a Tarde de perros pero mucho más edulcorada. Por supuesto que aplaudo el intento de denuncia social y las buenas intenciones, pero es una verdadera pena, pues el tema se prestaba a hacer un film magnífico que desvelase rotunda y contundentemente las vergüenzas de la sanidad pública en EEUU y solo se queda en una insulsa e irrelevante denuncilla al más puro estilo Disney.

La conversación (1974) por Vircenguetorix


Dicen que las películas no cambian, pero nosotros sí. Como regla general estoy totalmente de acuerdo. La vida de un hombre es una continua prueba y ensayo diario sobre cuestiones y preferencias que vamos modificando casi sin darnos cuenta.

¿Cuántas películas si las viésemos de nuevo cambiaríamos nuestra apreciación y juicio sobre ellas? Me parece que un porcentaje muy elevado.

A mí me ha pasado con La conversación. La vi en el cine hace algunos años en versión original y recuerdo que no me entusiasmo precisamente, sin embargo la he vuelto a ver –curiosamente doblada- hace unas semanas y me ha parecido mucho mejor.

Como intriga no es gran cosa, y su ritmo por muchas vueltas que le demos no dejar de ser excesivamente lento en muchos tramos, no se necesitaban casi dos horas ni mucho menos, pero lo realmente soberbio es su retrato intimista sobre la soledad, la incomunicación, el remordimiento y la sospecha. Es complicado hacerlo mejor de lo que lo hace Coppola en esta pequeña joya de película, un tanto irregular pero inolvidable.

La mayor parte del mérito es de Gene Hackman, en una de sus cinco mejores interpretaciones de siempre, lo cuál son palabras mayores. Por cierto, me encanta esa gabardina-chubasquero verde que lleva. ¿Alguien sabe donde se puede comprar?

Es una película para degustar tranquilo en una tarde-noche de vacaciones con copa y puro y el corazón con braquicardia, pero abstenerse de verla si venimos irritados y agobiados del trabajo, nuestros biorritmos serán muy distintos de los que exige La conversación que es introspección zen.

THX 1138 (1970) por El Despotricador Cinéfilo


Por lo que he leído ya el propio George Lucas en su etapa universitaria hizo un cortometraje llamado THX 1138, y que dicho cortometraje ya tenía el mismo argumento que luego desarrollaría para este film.

Y creo que ahí florece el mayor error de esta película, pues se nota que es un corto inflado (hinchado incluso, diría yo). No se porque me da la sensación que el cortometraje que hizo Lucas en sus años mozos tiene que ser espléndido y sinceramente tengo mucha curiosidad por verlo (si es que existe alguna copia), pero en lo referente a la película: menudo peñazo pretencioso aburridamente soporífero.

Y eso que la película dura solo 88 minutos, pero ¿qué necesidad había de hacer este film?, si con solo 15 minutos bien condensados y aprovechados ya podría haber contado de sobra todo lo que luego desarrolla, estira, reitera, redunda e insiste una y otra vez, aburriendo hasta las ovejas.

Probablemente el film sea muy revolucionario para su época, y para ser su opera prima resulta un trabajo muy llamativo y destacable (que dejaba ya ver algunos destellos de sus posteriores obras maestras American Graffiti y sobre todo, claro está, Star Wars). Pero si nos ceñimos a su base argumental hace aguas por todos lados, pues es una continua tomadura de pelo de alguien que realmente no tenía un guión y solo se dedicó a estirar y estirar su original cortometraje, hasta que finalmente se quedó en solo eso: un film tan hueco, vacío y sin contenidos como probablemente el corto que le precede.

Pero en un corto (como su propio nombre indica) tiene precisamente la gran virtud de ser tan corto, que da el pego, y así el asombroso y orwelliano (porque a mí me recordó continuamente a 1984) mundo futurista que te muestra te acaba ensimismando tanto que acaba hasta gustando. Pero cuando se convierte en un film de larga duración, todo el artificio visual acaba por aburrir, y es que por mucho que muchos directores (no solo Lucas) lo intenten es misión imposible conseguir hacer un film sin guión.