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Eragon (2006) por Bakunin
Eragon: el pestiño del año 2006. ¿Recuerdan ustedes aquel librito que se llamaba "El principio de Peter"? Más o menos decía así: "En una empresa, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia". Un aceptable supervisor de efectos especiales intenta dedicarse a lo que no sabe. Fui a ver Eragon (hace ya más de cuatro años) sin tener información alguna: gran error.
Habría ahorrado dinero y tiempo (sobre todo tiempo, lo más preciado del ser humano). No hay por donde agarrarla. El guión es tan original como el discurso típico de los políticos de este país. En todo momento sabes lo que va a pasar en los próximos dos minutos. El vestuario es penoso, la iluminación inadecuada, los actores pésimos, los malos son (¡sorpresa!) malos-malos-requetemalos, los diálogos causan verdadera vergüenza (sobre todo para aquellos guionistas que estén en el paro).
El director no tiene ni la más mínima idea de dirigir, ni de componer una secuencia, ni de crear una atmósfera adecuada, ni de haber hecho un casting idóneo, ni buscar coherencia entre los elementos de planos. Todo es una repetición de esquemas trillados y sin sal, sin gracia, sin interés.
Menos mal que no vinieron Eragon2, Eragon3, etc. Cojamos una M, luego la I, y a continuación las letras: E, R, D y la A. Juntémoslas todas. Pinchémosla en un palo. ¡Ahí está! El regalo de Navidad de 2006 de Stefen Fangmeier.
Inseparables (1988) por Heifer
En 1988 David Cronenberg nos trajo una cinta que nos contaba la historia de los gemelos Mantle; unos hermanos que desde pequeños destacaron en los estudios, y que más tarde se convierten en unos prestigiosos ginecólogos especialistas en tratar los casos de esterilidad. A pesar de que sus personalidades difieren considerablemente, pues Beverly por ejemplo es mucho más aplicado e introvertido que Elliot, su aspecto físico es 100% idéntico. Y gracias a ello muchas veces han "jugado" a eso que han jugado tantos gemelos haciéndose pasar el uno por el otro.
Elly y Bev han compartido desde siempre todas las experiencias de su vida; han crecido juntos y han vivido juntos; no hay secretos para ellos, comparten éxitos, fracasos, trabajo, mujeres, todo... casi como dos siameses hubiesen vivido su vida, pero independientes físicamente hablando. Aunque muy pronto irrumpirá en su consulta una actriz de capa caída desesperada por procrear; es entonces cuando empiezan a "jugar" con ella. Aunque esta vez el juego traerá consecuencias, unas consecuencias que contribuirán a que aparezcan las primeras diferencias entre los inseparables hermanos Mantle, o que lo mismo acabarán uniéndolos aún más; quién sabe...
De ahí parte una historia que evoluciona de lo que es aparentemente una simple historia de engaños y celos, a una sórdida espiral de acontecimientos que nos hablan entre otras cosas de la obsesión y la degeneración humana, todo ello con el sello característico del director...
Siempre frío y casi distante es el ojo de Cronenberg, pero es un recurso necesario, pues historias tan oscuras difícilmente transmitirían lo mismo con un registro diferente. Así que, entre quirófanos, uniformes rojos, y unas penumbras asfixiantes donde el primer brillo que se atisba es el del instrumental quirúrgico, disfrutaremos de una buena película (que no la mejor) entre el amplio abanico de buenas opciones que nos da a elegir el canadiense.
Mención aparte a la buena actuación de Jeremy Irons, que se basta para interpretar a ambos gemelos él solito con un éxito considerable... y destacar también el opening de la película; me encantan esos créditos, con esos dibujos y esa música...
Ya por último, y como contrapartida, decir que el ritmo es algo lento, y que le sobran claramente algunos minutos; pero bueno, en general es una película muy recomendable. Eso sí, absténganse hipocondríacos o aprensivos. Le dejo un seis de nota; un seis que bien podría llegar a siete si su ritmo narrativo hubiese sido aún más contundente. No voy a extenderme más; a disfrutarla.
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