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Río Conchos (1964) de Gordon Douglas (por El Despotricador Cinéfilo)

Hace ya muchos años que aprendí a no dejarme llevar por mis prejuicios cinéfilos y a no prejuzgar una película antes de verla, lo cual me ha reportado grandísimas sorpresas y a descubrir auténticas joyas desconocidas para mí.

Sin embargo, a pesar de tener ya todos esos prejuicios superados, persistía aún hoy en día una desgana absoluta por ver Río Conchos. Supongo que todo viene por mi inmenso amor a esos espléndidos cuatro "ríos" hawksianos: Río Rojo, Río de sangre, Río Lobo y sobre todo la Obra Maestra Río Bravo (una de mis películas favoritas de todos los tiempos), y también por la aportación fordiana al género de los "riós" con la no menos espléndida Río Grande. Por ello, equivocadamente, pensaba que cualquier otra película similar sería solo una burda imitación de serie B o Z que plagiaban y copiaban descaradamente a los maestros Hawks y Ford sin conseguir jamás igualar el talento de ellos. Es decir, sucedáneos de poco o nulo interés.

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Libre te quiero (2012) de Basilio Martín Patino (por Aurea García Fernández)


A veces aunque se quiera despotricar resulta poco menos que imposible y esto es lo que nos ha ocurrido con este documental inolvidable que el octogenario salmantino Basilio Martín Patino acaba de presentar en el Museo Centro de Arte Contemporaneo Reina Sofía de Madrid para los amigos el "Sofidú". Estrenado en la Seminci de Valladolid en Octubre no ha podido caer mejor en Madrid ya que son las gentes de esta ciudad las protagonistas del mismo.

El maestro salmantino ha reducido las cincuenta y tantas horas filmadas a una sola en un alarde de montaje verdaderamente extraordinario: sin guión, sin voz en "off", sin tabarras ideológicas, con sólo la muy madrileña Puerta del Sol "rompeolas de todas las Españas" como se decía antes y que hoy diríamos "y de más allá", con la "vida paralela" que en ella se organizó durante esos días.

La actriz Silvia Marsó presente en el acto señaló en el breve coloquio final que no había visto mejor "casting" en su vida puesto que en la filmación en ningún momento aparece ningún rostro conocido de los muchos que pulularon por la plaza en esos días. Allí solo aparecen los que tienen que aparecer, es decir los auténticos protagonistas del espontáneo movimiento que hemos dado en llamar 15-M o sea los jóvenes y no tan jóvenes "anónimos" que cogieron sus enseres, sus rotuladores, sus cartones, sus telas, sus libros, sus bocatas y sus altavoces y se pusieron a gritar, a cantar, a bailar a los cuatro vientos su "indignación" que es la indignación de casi todos. Cada cual la suya.

El director confiesa a sus juveniles ochentay pico que él no es apóstol de nada pero que al ver esa eclosión en la plaza madrileña con tanta camaradería, con tanta gente amable, con tanto respeto colectivo se sintió feliz como nunca rodando "la mayor fiesta callejera que uno pudiera imaginarse".

Y eso es lo que se percibe en Libre te quiero que con un magnífico montaje digno de la maestría de su autor nos muestra como esta "acción" madrileña "liberó la imaginación de millones de personas en todo el mundo". Y nos lo muestra con tan solo las imágenes. Sin discursos, sin peroratas ni adoctrinamientos, sin las consabidas y vacías entrevistas. Pura imagen: gran lección de "cine-cine".

El brillante currículo de Martín Patino se deja sentir en esta bella captación de imágenes en movimiento elocuentes por si mismas y rodadas con gran maestría técnica y belleza visual. Alguien le preguntó al director en el coloquio el porqué de esas fotos fijas que van apareciendo hacia el final y con gran sabiduría el octogenario salmantino respondió "si lo dijera seguro lo estropearía".

Efectivamente "así es la rosa" y no hay más que añadir si acaso el propio título del film "libre te quiero" y dejar volar tu propia imaginación.

Dirección impecable, "casting" certero, equipo compenetrado que sabe muy bien lo que tiene que hacer en cada momento pero no es todo aún hemos de añadir otro enorme acierto del director que es la banda sonora. Aparte los ruidos de la plaza como tambores, helicopteros, sirenas, violines, palmas, claqué, risas infantiles, palabras Martín Patino ha ido jalonando el documental con las estrofas de una de las más bellas y rompedoras canciones que se hayan escrito en lengua castellana a la que puso música y voz el cantautor leonés Amancio Prada.

Me refiero justamente a la que da titulo al documental "Libre te quiero" del maestro zamorano recientemente fallecido Agustín García Calvo (hoy va de "maestros" y da gusto porque no abundan).

No pudo elegir nada mejor porque letra, música y voz encajan a la perfección con lo que estamos viendo en la pantalla y lo que se estaba viviendo en la plaza. Imposible no soltar "una furtiva lágrima" emocionada y no acabar como acabó la proyección la otra tarde en el "Sofidú" con una de las ovaciones más cerradas y largas que yo recuerde en estos últimos tiempos de sequía. Como dijo Prada (que puso punto final al acto cantándonos con su guitarra la canción agustiniana) "con esta película se recupera la esperanza". El DVD saldrá en Enero.! Ánimo a todos los cinéfilos despotricadores"!. Como dijo Frank Sinatra "lo mejor está por llegar".


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La mujer de cemento (1968) por Father Caprio


La unión de El cuerpo (Raquel Welch) y La voz (Frank Sinatra) en películas B como estas (con B de bodrio, naturalmente) es absolutamente perniciosa para la vista (la nuestra).

Si. Ya se que se trata de un chiste fácil y les pido disculpas por ello pero la verdad es que no he podido resistirme a comenzar mi crítica de esta manera. Además, últimamente he visto quizás demasiadas películas de Capra y se me contagió lo de la buena gente y esas cosas, así que estoy tratando de evitarles un disgusto que aquí la experiencia es un grado y dado que yo tropecé, no vayan a hacerlo ustedes en la misma piedra.

Porque de eso va. De piedras, cemento y otros ladrillos. El film es un ladrillo absoluto capaz de dejar noqueado al instante al espectador más invulnerable. Es algo así como la mosca tse-tse en versión cine-alucinógeno de los 60, con música Starsky & Hutch y decorados Corrupción en Miami, ¡ah! y el gordo de Bonanza (Dan Blocker), banda sonora también incluida. Y todo por el mismo precio... ¿A que esperan? ¡Pasen, señores, pasen...!

Ni se les ocurra. Háganme caso. Salvo que sean ustedes incorregibles hooligans del cine detectivesco de los 60 con chicas, piscinas, matones de medio pelo y flores de loto de ademanes absolutamente exagerados. Y aun así yo me lo pensaría, porque la trama es de aquellas que parecen simples pero acabas retorciendo explicaciones. Y eso ya no. Que las neuronas ya andan muy desgastadas con la realidad cotidiana para que encima tengamos que ejercitarlas en sudokus como éste. Y que me perdonen los sudokus...

Nada más. Si a pesar de todo insisten. Allá ustedes...