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Barbarella (1968) por Father Caprio
Comentar Barbarella de Roger Vadim y hacerlo además en un tiempo relativamente razonable es sumamente complicado. Barbarella film es uno de los diferentes aspectos de un fenómeno que nace en el comic y en la Francia de los 60. El personaje creado por Jean Claude Forest en 1962 alcanzó celebridad en las páginas de V-Magazine aunque su traspaso al cine de la mano de Dino di Laurentis y Roger Vadim no cumplió las expectativas previstas y su rentabilidad fue más bien escasa. De ahí a convertirse en un personaje y una película de culto tan solo medió en un paso. Y lo del culto llegó a extremos tales que di Laurentis ha vuelto con el paso de los años a perseverar en el intento de aprovechar un cierto caché mítico de la marca Barbarella para, de la mano de Robert Luketic (tras el abandono del proyecto por parte de Robert Rodríguez), lograr de segundas lo que no se consiguió de primeras.
Hasta aquí el, digamos, contexto, pero no solo de contextos viven los cinéfilos. Tiene que haber chicha y a ser posible limoná. Y este es el problema, Houston, que sobra chicha y falta limoná. Barbarella es como el 007 del espacio, en permanente lucha contra el mal. ¿Sus armas? Paz y amor, hermanos, especialmente amor en forma de polvo sideral. Y ni Jane Fonda esconde un pecho ni Vadim esconde la cámara que si Dios creó la mujer, él se basta para crear mitos eróticos en los 60.
Pero de limoná, ná. El trasunto consiste en la búsqueda de científico loco Durand Durand y su rayo positrónico, una especie de profesor Bacterio pero a la francesa. Eso sí, los “disfraces” de Jane Fonda hacen olvidar con facilidad a nuestro hispánico Mortadelo y hasta son capaces de determinar el sexo de los ángeles.
Película insignia del género fanta-erótico que conviene verla sabiendo lo que uno se va a encontrar. De esta manera el desencanto será menor. Asistirán así a una muestra de cine lisérgico-colorista, a la idea germinal del grupo Duran Duran, a las deshabillés “in gravitatorias” de Jane Fonda, y acabarán concluyendo, igual que los personajes de la ficción, que el polvo terráqueo tiene más sustancia que el sideral.
Blow-up (1966) por Betomovies
Blow-up de Antonioni es una película de ambigua interpretación (debo advertir que ni el desenlace aclara en forma contundente el meollo de la cuestión expuesta en la narración), lenta en su desarrollo y con pocos diálogos.
El metraje de Blow-up es bastante extenso y bien podría beneficiarse de haber contado con una edición que elimine secuencias bastantes tediosas que poco aportan al filme.
Su historia sigue las alternativas propias de un famoso fotógrafo de modas que experimentará una intrigante situación de fotografiar a una pareja de aparentemente enamorados que deambulan por un desolado parque. Así, la espontaneidad buscada al fotografiar in fraganti a la pareja acarreará una sucesión de especulaciones sobre un posible asesinato perpetrado en el lugar del hecho al revisar las fotografías tomadas y la sospechosa conducta de uno de ellos.
La cinta posee un ritmo cansino, ingresa muy lentamente en su conflicto principal y sus personajes poseen en muchos pasajes conductas bastante extravagantes. A ello se le suma toda esa onda psicodélica y obsesiva que se respira en la atmósfera de la cinta y un redundante acompañamiento musical jazzístico que van en detrimento de un filme ágil y dinámico.
Sólo develar si las pesquisas del protagonista son acertadas o si se trata de su imaginación es lo que más puede llegar a absorber de esta apenas pasable cinta de intriga.
Algo que me llamó la atención es que la numerosa cantidad de personajes femeninos que aparecen en el filme son de agraciada belleza. Esto no va en favor de la credibilidad de la historia obviamente, pero no deja de ser un elemento bastante llamativo y alentador para el público que gusta de observar bonitas “actrices”.
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