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Criticar por criticar (2010) por El Despotricador Cinéfilo
Sinceramente, no encuentro ninguna explicación lógica ni racional de por qué, de forma tan visceral, agresiva, vehemente y vengativa, muchísimos críticos y aficionados llevan más de 10 años despotricando sin piedad contra la nueva trilogía galáctica que parió el señor George Lucas.
Yo mismo reconozco que me quedé totalmente asqueado y desconcertado en 1999 al ver La amenaza fantasma: me decepcionó por completo (sobre todo porque me gasté todos mis ahorros para irme a Londres a verla); pero, pasada esa momentánea frustración, tampoco he seguido manteniendo ni rencor ni odio ni, por supuesto, esa histeria con que la crítica y los aficionados fustigan desde entonces al señor Lucas.
Partamos del hecho que ni él ni nadie podrá jamás igualar las sublimes Obras Maestras que componen la primera trilogía galáctica (sobre todo la seminal El imperio contraataca, una de las obras más finest —como dirían los ingleses— que ha parido el cine). Por tanto, si no hay comparación posible, ¿por qué no disfrutar estas nuevas películas como lo que realmente son, es decir, un entretenimiento fabuloso de puro escapismo con todos los elementos imprescindibles para gustar?
Por lo tanto, basta ya decir que la segunda trilogía galáctica es una debacle de un director mediocre obsesionado por los efectos digitales, que no tiene historia, cuyos actores son penosos y se han cargado toda la mitología de tan mítica saga. ¿No será acaso que todos hemos crecido en estos 30 años y ya no somos niños? Para mí estas nuevas películas siguen conteniendo todos los mismos ingredientes de las anteriores, pero, claro, no es lo mismo verla como un inocente infante que como un adulto. Y lo que realmente me duele como cinéfilo es que pienso (es más, estoy convencido) que La venganza de los Sith es una película espléndida, muy superior a todas luces (ya sea argumentalmente o en dirección de actores) a la mediocridad, por ejemplo, de la intocable El retorno del Jedi.
Puede que la desgracia de La venganza de los Sith sea que la hayan precedido dos historias tan insulsas y anodinas como La amenaza fantasma y El ataque de los clones, y la decepción que éstas causaron contaminó a esta tercera entrega la misma frustración, desilusión y desencanto. Pero seamos serios, ¿no está La venganza de los Sith a la misma altura cinematográfica de El imperio contraataca? Yo creo que sí; es una película que se merece un segundo y hasta un tercer visionado, y debe ser reivindicada, pues está injustamente valorada (no infravalorada, eso ya sería mucho) y merece un puesto de honor en la historia del cine (por no hablar de que la música del Maestro John Williams es una de las más sobrecogedoras, magistrales e impactantes del excepcional compositor).
Si de verdad amamos el cine debemos ser siempre objetivos y analizar cada película de forma independiente, de manera aséptica y, por tanto, no hacer comparaciones entre ellas; solo de esta manera nos enfrentaremos a su visionado sin absurdos prejuicios. Y al final todos saldremos ganando, eso seguro.
Yo mismo reconozco que me quedé totalmente asqueado y desconcertado en 1999 al ver La amenaza fantasma: me decepcionó por completo (sobre todo porque me gasté todos mis ahorros para irme a Londres a verla); pero, pasada esa momentánea frustración, tampoco he seguido manteniendo ni rencor ni odio ni, por supuesto, esa histeria con que la crítica y los aficionados fustigan desde entonces al señor Lucas.
Partamos del hecho que ni él ni nadie podrá jamás igualar las sublimes Obras Maestras que componen la primera trilogía galáctica (sobre todo la seminal El imperio contraataca, una de las obras más finest —como dirían los ingleses— que ha parido el cine). Por tanto, si no hay comparación posible, ¿por qué no disfrutar estas nuevas películas como lo que realmente son, es decir, un entretenimiento fabuloso de puro escapismo con todos los elementos imprescindibles para gustar?
Por lo tanto, basta ya decir que la segunda trilogía galáctica es una debacle de un director mediocre obsesionado por los efectos digitales, que no tiene historia, cuyos actores son penosos y se han cargado toda la mitología de tan mítica saga. ¿No será acaso que todos hemos crecido en estos 30 años y ya no somos niños? Para mí estas nuevas películas siguen conteniendo todos los mismos ingredientes de las anteriores, pero, claro, no es lo mismo verla como un inocente infante que como un adulto. Y lo que realmente me duele como cinéfilo es que pienso (es más, estoy convencido) que La venganza de los Sith es una película espléndida, muy superior a todas luces (ya sea argumentalmente o en dirección de actores) a la mediocridad, por ejemplo, de la intocable El retorno del Jedi.
Puede que la desgracia de La venganza de los Sith sea que la hayan precedido dos historias tan insulsas y anodinas como La amenaza fantasma y El ataque de los clones, y la decepción que éstas causaron contaminó a esta tercera entrega la misma frustración, desilusión y desencanto. Pero seamos serios, ¿no está La venganza de los Sith a la misma altura cinematográfica de El imperio contraataca? Yo creo que sí; es una película que se merece un segundo y hasta un tercer visionado, y debe ser reivindicada, pues está injustamente valorada (no infravalorada, eso ya sería mucho) y merece un puesto de honor en la historia del cine (por no hablar de que la música del Maestro John Williams es una de las más sobrecogedoras, magistrales e impactantes del excepcional compositor).
Si de verdad amamos el cine debemos ser siempre objetivos y analizar cada película de forma independiente, de manera aséptica y, por tanto, no hacer comparaciones entre ellas; solo de esta manera nos enfrentaremos a su visionado sin absurdos prejuicios. Y al final todos saldremos ganando, eso seguro.
THX 1138 (1970) por El Despotricador Cinéfilo
Por lo que he leído ya el propio George Lucas en su etapa universitaria hizo un cortometraje llamado THX 1138, y que dicho cortometraje ya tenía el mismo argumento que luego desarrollaría para este film.
Y creo que ahí florece el mayor error de esta película, pues se nota que es un corto inflado (hinchado incluso, diría yo). No se porque me da la sensación que el cortometraje que hizo Lucas en sus años mozos tiene que ser espléndido y sinceramente tengo mucha curiosidad por verlo (si es que existe alguna copia), pero en lo referente a la película: menudo peñazo pretencioso aburridamente soporífero.
Y eso que la película dura solo 88 minutos, pero ¿qué necesidad había de hacer este film?, si con solo 15 minutos bien condensados y aprovechados ya podría haber contado de sobra todo lo que luego desarrolla, estira, reitera, redunda e insiste una y otra vez, aburriendo hasta las ovejas.
Probablemente el film sea muy revolucionario para su época, y para ser su opera prima resulta un trabajo muy llamativo y destacable (que dejaba ya ver algunos destellos de sus posteriores obras maestras American Graffiti y sobre todo, claro está, Star Wars). Pero si nos ceñimos a su base argumental hace aguas por todos lados, pues es una continua tomadura de pelo de alguien que realmente no tenía un guión y solo se dedicó a estirar y estirar su original cortometraje, hasta que finalmente se quedó en solo eso: un film tan hueco, vacío y sin contenidos como probablemente el corto que le precede.
Pero en un corto (como su propio nombre indica) tiene precisamente la gran virtud de ser tan corto, que da el pego, y así el asombroso y orwelliano (porque a mí me recordó continuamente a 1984) mundo futurista que te muestra te acaba ensimismando tanto que acaba hasta gustando. Pero cuando se convierte en un film de larga duración, todo el artificio visual acaba por aburrir, y es que por mucho que muchos directores (no solo Lucas) lo intenten es misión imposible conseguir hacer un film sin guión.
La amenaza fantasma (1999) por El Despotricador Cinéfilo
En 1.999 me gasté todos los ahorros de mi vida para irme a Londres a ver La amenaza fantasma, pues se estrenaba 2 meses antes que en España, y era tal la ansiedad, expectación y nervios que no podía esperar ni un segundo más para verla (ya había suficientemente esperado 16 años desde la última película de la saga de Star Wars).
Menciono este dato para dejar claro que no estamos hablando de una película normal y corriente, sino de la que ha sido, sin duda, la película más esperada de la historia del cine. Hace ya bastantes años me sorprendí a mi mismo cuando me ponía a pensar cuales eran mis películas favoritas de todos los tiempos, y nunca nombraba ninguna de las de Star Wars; supongo que esto se debía a que realmente para mí subconscientemente (y para muchos de los que nacimos en la década los 70) Star Wars no es una película, ni siquiera son buenas ni malas, no son películas: es solo nuestra religión cinéfila y un acontecimiento que ha marcado nuestra infancia de tal manera que ha acabado incrustándose en nuestro sensibilidad interna, por lo que es absurdo buscar calificativos para nombrar sus virtudes.
¿Qué se puede decir que ya no se haya dicho?, ¿qué es una Obra Maestra?, ¿qué el cine desde el año 1977 no ha vuelto a ser el mismo?, ¿qué es la película más influyente y que más ha repercutido desde entonces como muy bien demuestra los más de 2 millones de webs relacionadas, ya sea directa o indirectamente, con esos films?. Pues no, sobran las palabras, me molestaría en malgastar palabras en describir si realmente esos tres films, que forman la Trilogía Original, fuesen películas, pero como no lo son, es absurdo buscar calificativos, pues hasta el adjetivo en grado superlativo más intenso y apasionado se quedaría corto en describirlas.
Esto demuestra la enorme ansiedad que vivía en el año 99 y como, motivado por el también excelente cinéfilo Antonio Plaza, me fui junto a él sin pensármelo a Londres, aunque fuese a verla en inglés, porque era tal el acontecimiento que casi me ocasionaba taquicardias la espera segundo a segundo. Ante tal panorama ¿es lógico que me decepcionase?, pues sí, ante tales expectativas hubiese hecho lo que hubiese hecho George Lucas me habría decepcionado (pues ni él ni nadie puede volver a alcanzar la magia y perfección que destilan aquellas películas de nuestra niñez), pero eso no me enfada, no le culpo por ello, sino que despotrico (y muy seriamente) ante el mayor error (para mí) de dicho film: la dispersidad.
Que cierto es ese refrán de "El que mucho abarca poco aprieta", pues Lucas quiso ofrecernos muchísimo en una sola película, y vaya que si nos lo ofreció, multitud de los efectos especiales más revolucionarios hasta el momento, multitud de acción trepidante, multitud de escenarios de los más varopintos, multitud de personajes nuevos, multitud de situaciones nuevas, multitud de aventuras, multitud… de todo. Pero eso no es Star Wars, que craso error cometió, pues le faltaba lo básico de toda película de la Saga anterior: profundizar en los personajes, y sobre todo que dichos personajes sean tan carismáticos que dejen huella; pero solo lanza pequeñas pinceladas de cada uno de ellos, todo es muy disperso, muy superficial, pasan demasiadas cosas y no profundiza en ninguna de ellas lo suficiente como para que nos podamos encariñar o identificar con los personajes.
Quizás ahora, con la nueva trilogía ya completa, no parece tan mala La amenaza fantasma cuando se revisiona, de hecho es bastante buena, y tras ver los dos films posteriores todo tiene su lógica pues ya te has involucrado con los personajes. Estoy seguro de que Lucas solo utilizo este film para presentar a los nuevos personajes, para luego desarrollarlos (eso sí, espléndidamente) en las dos nuevas secuelas; pero es una pena que se le fuese la mano en la dispersidad de todos los personajes, y con que solo se hubiese centrado (y profundizado) en los caracteres principales hubiese ganado mucho peso, y mayor entidad, vamos, que sería una película de Star Wars.
Menos mal que al menos siempre nos quedará la música del Maestro Williams para hacernos volver a esa galaxia tan tan tan lejana…
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