Inés trabaja como ejecutiva en una importante empresa alemana en Bucarest (Rumanía). Su padre viejo profesor de Música en una escuela infantil se presenta de improviso a visitarla. Su perfecta y robotizada existencia se ve conmocionada. Entonces el padre se inventa un personaje imaginario en un último y desesperado intento de comunicarse con su encorsetada hija: Toni Erdmann.
No es fácil hablar de esta película que bajo su apariencia simplista esconde una gran complejidad sutilïsima que deja descolocado y absorto al espectador. ¿Quién dice que le sobra metraje? Yo hubiera seguido sentada en la butaca un rato más si hubiera sido...