ccc

Mostrando entradas con la etiqueta Ángela Molina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ángela Molina. Mostrar todas las entradas

Blancanieves (2012) de Pablo Berger (por Aurea García Fernández)


De nuevo los toros aunque esta Blancanieves recién elegida para competir en los Oscars nada tenga que ver con la recientemente comentada Manolete. Se trata en este caso de una originalísima y bella propuesta completamente atípica y un punto gótica del cuento que los hermanos Grimm escribieron hace 100 años. Pablo Berger su director (con impecable curriculum académico) ha hecho una brillantísima traducción del conocido cuento al esperpento español, o mejor andaluz, pues la protagonista que se llama como es natural Carmen como su madre es hija de torero y flamenca, y la historia se desarrolla en la Sevilla de los años 20.

¿Cómo se logra ese dificil equilibrio entre lo ridículo y lo tierno, entre lo gótico taurino y la sátira social, entre el humor negro y el melodrama? Naturalmente con sabiduria y talento, eso sin ninguna duda. La película tiene un fascinante poder visual, una estética espectacularmente original, unos planteamientos audaces e insólitos con una cuidadísima puesta en escena verdaderamente exquisita que deviene en conmovedor homenaje a los grandes maestros del cine mudo y a sus grandes obras. Esto vale también para la dirección de actores con un casting acertadísimo que sabe sacar adelante con éxito aquello que se decía de los actores del cine mudo: "¿Para qué queremos las palabras si tenemos los rostros y las miradas?".

Extraordinaria está sin duda la gran Maribel Verdú en su papel de villana, pero lo mismo se puede decir de la niña Sofía Oria o de los breves papeles de Inma Cuesta como su madre o el de la veterana e insustituible Angela Molina como la abuela, y espléndida también la prota Macarena García en su primer papel importante. El mexicano Daniel Jiménez Cacho como el padre torero está genial, al igual que Pere Ponce, José María Pou y todos los demás hombres, incluidos los 7 enanitos toreros que están divinos todos ellos.

Ya digo, un casting de lujo magnificamente dirigido como también lo está, por insólito que pueda parecer, la mascota de la niña, el gallo Pepe que da un juego maravilloso a la acción, aunque ya sé que aquí el montaje habrá tenido mucho que ver.

Una de las cosas más originales de este film es la imaginativa adaptación de la famosa fábula a la iconografía taurina y al folklore andaluz de la época que funciona a la perfección hasta la última parte (que nos tranporta por cierto al maestro Ophuls y su Maria Montes) en la que no sé qué ocurre pero el magnífico rítmo inicial se va perdiendo (¿demasiados "posados" de la Madrasta?), las cosas no van encajando tan brillantemente como al principio y todo decae un poco dejándonos un tanto chafados y desencantados porque naturalmente esperábamos un film redondo, perfecto y !lástima! no lo es. Pero corran por favor a verla, pues la insólita experiencia que nos proporciona sin duda vale la pena. 


¿Te ha gustado esta crítica? ¿Quieres leer más críticas de Aurea García Fernández? Pulsa aquí

Ese oscuro objeto del deseo (1977) por Vircenguetorix


Sin duda esta es vuestra película, feministas. Lo mejor de ser un genio es que puedes decir cualquier cosa que el público terminará aplaudiendo. Este es uno de los casos más flagrantes. “Ese oscuro objeto del deseo” es una película misógina, pero no un poco, como dice inocentemente algún amigo mío. Es la personificación de ella. Buñuel se despide con un mensaje que ya había trabajado anteriormente pero que aquí se despacha a gusto: Las mujeres son todas unas putas, de las que no se puede uno fiar, y a las que dar dos hostias de vez en cuando no viene mal. Claro que si luego preguntas a la vicepresidenta De la Vega –o a algún pseudointelectual- por la película recurrirá a las emociones y sentido simbólico que transmite. Me parto.

Más allá de eso –personalmente me importa un pito el lenguaje políticamente correcto o el amiguismo de algunos -, lo cierto es que Luis Buñuel no se despidió con ninguna obra maestra, más bien al contrario, “Ese oscuro objeto del deseo” es la más floja de su filmografía de los años setenta.

Buñuel fue siempre un moderno para todo, y aquí es víctima de algunas técnicas de rodaje de la década, pero también de decorados, luz y sobre todo del destape que se contagia irremediablemente. Lo que no falta es sus caídas y sus golpes surrealistas, los cuáles no tienen todos la misma gracia.

Un punto fuerte es la presencia de Fernando Rey, quizá el actor español –pero también a escala internacional junto a David Niven- que mejor ha interpretado un gentleman. En esta entrega vuelve a ofrecer lo mejor de su registro, a pesar de que los compañeros de reparto no siempre le siguen.

La cohabitación entre Ángela Molina y Carole Bouquet en el personaje de Conchita no queda bien; es cierto que en manos de otro sería una verdadera cutrez, en cambio en las de Buñuel parece surrealismo, aún así, el resultado es cuando menos discutible y criticable.

Pero no pasa nada, el de Calanda tiene tantas y tan buenas películas, que un pequeño traspiés no empaña la que es probablemente la mejor filmografía de un director español de todos los tiempos.