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#NoneShallEscape Crítica: None Shall Escape (1944) de André De Toth (por Father Caprio)

Entre los tuertos ilustres del cine mundial existen genios de la talla de Ford, Raoul Walsh, Nicholas Ray o el mismísimo Fritz Lang. Sirva este comentario para reivindicar la figura de otro tuerto con menos renombre: André de Toth. De origen húngaro, los avatares bélicos de una Europa convulsa le obligaron a exiliarse a Inglaterra donde colaboró con Zoltan Korda en producciones como "El libro de la selva" y posteriormente a los Estados Unidos donde se consagró como un buen artesano cinematográfico. Ya he comentado algunas películas suyas por lo general con calificación alta. Esta “None shall escape” es la confirmación a una regla de espléndidos trabajos y la excelsa guinda de una filmografía a la que no le vendría mal un repaso por nuestra...

La verdadera historia de Jesse James (1957) de Nicholas Ray (por El Despotricador Cinéfilo)


Ante todo soy un gran fan del western , ya que a mi juicio es el único género que aunque la película sea rematadamente mala no deja de entretenerte y distraerte por muy banal, simplón y lineal que pueda ser el guión. Por ello, de vez en cuando, me dejo caer en la tentación y me doy el gustazo de verme una clásica película del Oeste. ¿Y qué mejor opción que una obra del maestro Nicholas Ray sobre la legendaria vida de Jesse James? La verdadera historia de Jesse James es un western visceral, espléndido, vigoroso, vibrante, excitante y sobre todo conmovedor por lo muy bien definidos que están los personajes y la maravillosa forma, a través de flashback, que Ray nos lo va contando. Explicando y justificando en menos de 90 minutos todos los claroscuros de la mítica personalidad de Jesse James, el magnetismo que siempre ha deprendido su leyenda y, sobre todo, los motivos de humillación que le llevaron a su vida delictiva y sanguinaria como atracador de bancos y ferrocarriles.

Eso sí, lo realmente divertido de visionar esta película de Nicholas Ray es que a pesar de que hace ya muchos años que vi Tierra de audaces de Henry King (y la posterior secuela, La venganza de Frank James de Fritz Lang) me las estuvo recordando continuamente. Cierto que la historia es exactamente la misma pero podría jurar que hay escenas calcadas la una de la otra, los mismos diálogos e incluso hasta los mismos encuadres y planificaciones. ¿Esto desmerece en algo la película de Ray? Pues claro que no, cierto que es deudora de esas otras películas, pero tienen lo suficientes ingredientes propios para hacerla incluso más atractiva e interesante (para empezar un espléndido cinemascope, unas impecables escenas de acción y una crudeza visceral ausente en los films de King y de Lang).

He leído por ahí que quizás La verdadera historia de Jesse James se resiente por culpa del poco carisma de sus dos actores protagonistas. No puedo estar más en desacuerdo. Cierto que Robert Wagner es un actor mediocre con muchas limitaciones interpretativas pero en este difícil papel de encarnar a un mito como Jesse James sale airoso y lo resuelve de manera digna y creíble. Y en cuanto a Jeffrey Hunter es un actor intocable para mí haga lo que haga, porque un actor que consiguió en Centauros del desierto mantener el tipo y estar a la misma altura interpretativa de John Wayne merece todos los elogios y consideraciones. Y si nos ponemos quisquillosos hasta se podría decir que físicamente dan mucho más el pego como hermanos Wagner y Hunter que Tyrone Power y Henry Fonda en los films originales.

El género del western (2010) por El Despotricador Cinéfilo

Creo que fue Billy Wilder el que dijo una vez que la comedia es el género cinematográfico más difícil, pues es el que te permite menor margen de error, dado que todo tiene que estar milimétricamente planificado y calibrado para obtener los resultados deseados. Pues bien, viendo recientemente una estupenda película del oeste, de Nicholas Ray, llamada Busca tu refugio me dio por pensar que al género del western le pasa justamente lo contrario.

Me explico: tras visionar y disfrutar muchas películas del Oeste, algunas de ellas francamente buenas y otras no tan buenas, uno repara en que una mala película de dicho género se resiente menos que las del resto de géneros. Es difícil encontrar una película de estas características de la que salgas desencantado; da igual lo mala que resulte o lo mediocre que sea el director, porque aglutina los suficientes elementos e ingredientes jugosos y atractivos para dejar siempre un buen sabor de boca y, en algunos casos, para que el espectador llegue hasta a mitificarlas sin motivo lógico.

Se podría considerar al western como el género más accesible y digerible de todos, y, por supuesto, el más entretenido en muchos aspectos, ya que reúne todo aquello que agrada incluso a los que no son fans del género. En cierta manera es como el fútbol, aunque no te guste –como es mi caso– acabas disfrutando al ver esporádicamente un partido, ya que concentra cierta emoción colectiva que encandila (misteriosa e incomprensiblemente) a todo el mundo por igual.

Por tanto, uno siempre se puede enfrentar a un western con total tranquilidad, pues ya sabe de antemano que, puede que no sea una joya del cine, pero satisfará y colmará esas necesidades innatas, inherentes a todo ser humano, de violencia y acción (tiroteos, indios, persecuciones y demás topicazos tan necesarios para el disfrute). Al fin y al cabo, el western es el género por antonomasia del cine y el más auténtico y arraigado en la cinematografía norteamericana. Por algo será.

El amigo americano (1977) por Taylor


El amigo Wenders es un tipo peculiar. Su pertinaz obsesión por entremezclar esa profunda admiración por la iconografía yanqui con elementos gafapastiles de genuina raigambre europea arranca en un ya lejano 1974 con “Alicia en las ciudades”. En 1977 esa irreprimible zozobra vuelve por sus fueros a través de esta peli, “El amigo americano”. Una peli que, pese a su consensuada condición de “film de culto”, ni me seduce, ni me fascina –y, lo que es peor- ni tan solo me convence.

Y no me convence porque “El amigo americano” no consigue despojarse en ningún momento de esa incómoda y perniciosa condición de híbrido. Como thriller no es un despropósito, pero casi. El suspense hitchcockiano brilla por su ausencia y la incipiente intriga inicial acaba diluyéndose como un azucarillo en un océano de situaciones insípidas y patéticas que rozan –vaya si no- la tomadura de pelo.

Como obra de autor el trabajo de Wenders gana algunos enteros. Porque si bien es cierto que como adaptación de la obra de Highsmith prefiero sustancialmente “A pleno sol” de Clément, reconozco que el alemán exhibe buenas maneras y demuestra que conoce su oficio en esta singular propuesta personal. Es más, salvando las distancias, algunas secuencias al más puro estilo “film noir” y la inquietante musiquilla de Jurgen Knieper me remiten con cierta insistencia al “Chinatown” de Polanski. Pero solo a ratos. Por desgracia.

Un film interesante, sí. Pero sólo eso, interesante. Un seis.