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Harper, investigador privado (1966) de Jack Smight (por Father Caprio)


¿Para qué les voy a engañar? Considero a Newman uno de los mejores actores que ha dado el cine. Un magnífico profesional más allá de su notorio éxito con las féminas. Del mismo modo, creo que su interpretación de Lew Harper está muy conseguida y confiere al personaje un sesgo particular que lo identifica plenamente con el irrepetible actor de los ojos azules al tiempo que lo diferencia de otros como por ejemplo el mismo Bogart, sin ser mejor ni peor sino distinto. Pero, permítanme que puestos a elegir, prefiera aquellos Marlowe del gran Humphrey, aquellas atmósferas menos playeras, aquellos inacabables cigarrillos y aquella Lauren Bacall con los mismos ojos pero muchos...

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Escrito sobre el viento (1956) de Douglas Sirk (por Father Caprio)

Parece que no existe una definición de melodrama aceptada universalmente. Se habla de drama con música, por el prefijo melo, lo cual puede ser acertado en medios operísticos, y también de dramas humanos, pasionales, viscerales, con sus crímenes y sus castigos, donde lo que realmente cautiva la sensibilidad de los espectadores no es tanto la fotografía ó la música sino la intensidad y la fuerza de los sentimientos.

El trono real del melodrama americano estuvo (y así sigue) ocupado por Douglas Sirk, un alemán exiliado de la conflictiva Europa y que filmó entre otros melodramas, Escrito en el viento, donde retrata la sociedad del dinero con la vacuidad que puede dar el dinero que acude fácil.

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El rey del tabaco (1950) de Michael Curtiz (por Father Caprio)



En verdad 
El rey del tabaco ha resultado ser una sorpresa agradable. Bueno, sorpresa relativa, porque Michael Curtiz a la dirección, Gary Cooper, Patricia Neal y Lauren Bacall como trio protagonista principal y las participaciones de Donald Crisp uno de esos secundarios de lujo al que vengo siguiendo desde ¡Que verde era mi valle!, junto con la aparición efímera de Gladys George en un papelito de apenas lucimiento, eran mimbres más que suficientes para un cesto de artesanía. 

Un film que les recomiendo encarecidamente porque a pesar de sus "peros", que los tiene, la resultante se me figura positiva, aunque no les engaño y es probable que se encuentren con un Gary Cooper un tanto distinto a lo acostumbrado y como si no acabase de situarse bien en el foco central de su personaje. A su lado Patricia Neal, con quien había trabajado con éxito en El manantial y con quién, por aquel entonces, mantenía una conocida relación sentimental extramarital. El personaje de Patricia resultaba odioso a los ojos del espectador, tanto que hasta su propio padre (Donald Crisp) llega a decirle en una escena llena de fuerza "Nunca en esta familia se ha engendrado nadie como tu", dicho en sentido despectivo. Miss Neal nunca estuvo de acuerdo con tal personaje e incluso movió cielo y tierra para que se le asignara el rol de chica buena y abnegada que interpretó Lauren Bacall. Ciertamente, su compañero sentimental, Cooper, no quería problemas y no se implicó demasiado. 

Y por lo que hace, al rol de Sonia interpretado por Miss Bacall, resulta de una abnegación escasamente creible al tiempo que la química con nuestro protagonista se nos figura prácticamente nula. Y cuando hablamos de química no nos estamos refiriendo ni a la belleza de la actriz ni a su trabajo interpretativo que, dentro de lo exigido por el guión, cumple razonablemente. Aun así se la recomiendo. Y lo hago por un argumento que sobrepasa a la elección de los personajes, y que mantiene nuestro interés a pesar de que sentimos como Gary Cooper se encuentra a disgusto en su papel de hombre de negocios vengativo, tiránico, prepotente y un sinfín de perlas más. La pérdida de valores de Cooper respecto a otros films emblemáticos suyos no ayuda. El mal dibujo de Sonia como Penélope en el banco del andén, tampoco. El forzado acoplamiento de Patricia Neal a un personaje del que trató de escapar flota en el ambiente. Por descontado que excluyo a Donald Crisp, sin duda de lo mejor del film. 

Pero la historia nos gana, nos abduce y las casi dos horas de su duración se nos figuran casi cortas. Quizás busque un efectismo final que podría haberse evitado. Pero opino que hasta le viene bien. Quizás todo lo que acabo de explicarles se resuma en un detalle, la crítica rechazó el film, el público lo aplaudió intensamente. En mi opinión, otra elección de actores, siendo buenos éstos, hubiese igualado ambas valoraciones.

Al volver a la vida (1948) de Byron Haskin (por Father Caprio)


I walk alone (Al volver a la vida) es una buena película de cine negro. Es cierto que la cosecha del 48 no está tan considerada como la de otros años, especialmente los primeros de la década, e incluso hay quien habla de "noir tardío" concepto con el que no comulgo demasiado habida cuenta de noirs posteriores de la talla de El abrazo de la muerte, Los sobornados o La jungla del asfalto. Sin embargo doctores tiene la iglesia y aquí no he venido a discutir calendario alguno, sino a recomendarles un excelente film de uno de esos directores semi desconocidos para muchos pero que nos legaron obras de notable interés. Pongamos que hablo de Byron Haskin.

Haskin era ante todo un hombre de cine. Su carrera se cimentó no solo en la dirección sino también en la fotografía y en los efectos especiales, colaborando con grandes directores como Huston, Curtiz o el propio Capra (Arsénico por compasión). Tras casi dos décadas sin ponerse al frente de un proyecto cinematográfico vuelve con esta I walk alone donde muestra el conjunto de sus virtudes, muy especialmente el buen tratamiento fotográfico dado a las luces y a las sombras, característica imprescindible de cualquier film noir que se precie.

A la película se le han achacado imperfecciones y considero que las tiene. Algunos detalles muy peliculeros (un asesinato que en pocos minutos está en la primera plana de todos los periódicos, voceándose por las calles y desbancando cualquier otra noticia de interés general que seguro haberla había) o incluso una natural inexperiencia en actores que luego la derrocharían a manos llenas (Burt Lancaster). Ello, por no hablar de las comparaciones odiosas de Lauren Bacall con Lizabeth Scott a quien se adjetiva como lacia y cuya voz demasiado profunda parece disgustar a quienes la escuchan en VO. Todo ello parece cierto, aunque también pueden encontrarse argumentos en contra de tales opiniones, o séase que al final uno acaba asentando su propio criterio y ese es el que trato siempre de dejar en este blog, el mío, tal vez equivocado pero sincero y personal.

Estamos, o al menos yo así lo considero, ante un film noir más que correcto, donde bajo un planteamiento ciertamente convencional como es el de la traición y deslealtad entre presuntos amigos (similar al enfrentamiento entre Cagney y Bogart, en Ángeles con caras sucias) se vislumbra una idea ciertamente original como es la evolución de aquellos turbios negocios de contrabando de alcohol y cerveza propios de los 30 a los prósperos garitos, casinos y salas nocturnas de finales de los 40, donde el truco no estaba tanto en el alcohol que se dispensaba ni siquiera en el propio juego sinó en las complejas tramas contables, económicas y financieras, que permitían la evasión de impuestos amén de corruptelas y otras guindas. No hace falta que vuelvan a mirar la fecha, se trata de 1948 aunque nos parezca el 2012.

Recién salido de presidio, donde ha pasado los últimos 14 años, Frankie Madison (Lancaster) encuentra a su amigo y socio de otros tiempos con la intención de cobrarse su 50% de los beneficios históricos y presentes. Noll “Dink” Turner (Kirk Douglas) regenta en la actualidad un exitoso club nocturno y a lo único que accede es a reembolsar a Frankie la mitad de lo conseguido en su día por la venta del negocio primigenio, al tiempo que se vale de su amiguita Kay Lawrence (Lizabeth Scott) para tratar de sonsacarle sus verdaderas intenciones.

No les cuento más para no estropearles la fiesta si acaso se deciden a ver el film, pero quiero decirles que aunque Burt Lancaster no era el que luego fue, su interpretación es meritoria (y no debemos olvidar que su primer papel pocos años antes en Forajidos de Siodmak era toda una premonición de buen hacer), que Lizabeth Scott resulta bastante natural e incluso entrañable y no es necesario entrar en comparaciones con la Bacall, que Kirk Douglas está perfecto como mafioso ruín y despiadado, y que si son aficionados a esto, se encontrarán con un Wendell Corey en el papel de Dave, contable a sueldo y hermano del mismo Frankie, y que consigue elevar enteros la nota de la película.

Y como curiosidad, la presencia de aquel hispanizado San Valentín, George Rigaud, que triunfó en nuestras carteleras en 1959 (El día de los enamorados).
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La senda tenebrosa (1947) por El Despotricador Cinéfilo


Soy de la opinión que los cuatro films que hiceron juntos Bogart y Bacall son espléndidos, sobre todo esa maravilla llamada El sueño eterno (1946, Hawks) (que en muchos aspectos a mí me parece más una comedia que cine negro). Pero si tuviera que decantarme por cuál es la peor de las cuatro (o la menos buena, pues todas son dignas de elogio) entonces elegiría La senda tenebrosa.

¿Y por qué seleccionarla?, pues porque tiene en mi opinión un fallo, solo un fallo, pero que desequilibra todo el film, y es una pena, porque durante toda la película consigue meterte de lleno en la historia, con todos los topicazos del cine negro más puro, con diálogos ingeniosos y brillantes, con personajes secundarios magníficos (el taxista, el cirujano, el timador, etc), con una química asombrosa entre Bogart y Bacall (es difícil de decir, pero en algunos momentos parece la mejor interpretación de Lauren Bacall en toda su carrera, absolutamente convincente como mujer enamorada del protagonista), es decir, una película de cine negro académicamente perfecta.

¿Perfecta?, pues no, porque el final acelerado y precipitado lo fastidia todo, da la sensación de que se quedaron sin presupuesto de repente, y tuvieron que acabarla a toda prisa sin dinero y precipitadamente con ese final en tierras sudamericanas tan mal rodado y que desentona tanto con el resto del film. Por cierto, me lo parece solo a mí ¿o no fueron los últimos 5 minutos luego copiados literalmente en los 5 minutos finales de Cadena perpetua (1994, Darabont)?, ¿coincidencia?, ¿plagio?, ¿sincero homenaje?, quien sabe.