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Fascinación (1976) de Brian de Palma (por El Despotricador Cinéfilo)

Que Brian de Palma es un nefasto director de cine es algo que a estas alturas del siglo XXI ya a nadie le puede llegar a sorprender, a pesar de que su nombre, en los años 70, tuvo cierto –incomprensible- prestigio. Sin embargo, hoy en día cualquiera de sus películas resulta tan terrible y rematadamente mediocre que provoca auténtica vergüenza ajena.

Eso sí, al señor de Palma he de reconocerle que siempre se ha sabido rodear de magníficos guionistas y, sobre todo, de excelentes compositores que han sabido embellecer musicalmente sus películas para que parezcan mucho menos malas de lo que realmente son. Pero si hay un caso donde se prueban ambas afirmaciones es, sin duda, en este Fascinación.

Y es una pena, la verdad, pues el ocurrente e ingenioso guión que Paul Schrader escribió daba para una entretenida, sugerente y fascinante película de suspense sin pretensiones. Es decir, en manos de otro director que se limitase solo a filmarla (y no a jugar con la cámara con esos imposibles travellings, desquiciantes y enervantes movimientos a cámara lenta, encuadres rebuscados, inadecuadas y brumosas secuencias oníricas, etcétera) hubiese acabado siendo un entretenimiento interesante con mucho suspense e intriga. No obstante, de Palma destroza el guión sin contemplación ninguna demostrando, una vez más, lo pésimo director que es. Aunque, claro, algo de culpa también tiene Cliff Robertson, como actor, con esa cara inexpresiva, fría, impasible e hierática que muestra durante toda la película.

Eso sí, si la dirección destroza el guión, hay que agradecerle infinitamente a de Palma que tuviese la buena idea de contratar a Bernard Herrmann para la música, pues solo con eso, exclusivamente gracias a esta imponente banda sonora, consigue convertir un film mediocre a rabiar en una película mínimamente aceptable. Excusa decir que Herrmann era la opción más evidente y lógica (al fin y al cabo Fascinación es una especie de remake del magistral Vértigo de Hitchcock). Por tanto, Herrmann se inspira en su emblemática propia obra para Vértigo para crear una de las bandas sonoras más atmosféricas, importantes, imponentes, soberbias, románticas y líricas. Una auténtica Obra Maestra que salva parcialmente, como ya he dicho, el tremendo desatino de este despropósito de película.

Claro que en estos casos siempre hay que recordar lo que decía Adolph Deutsch: “Un compositor es como un empleado de una funeraria, pues no puede hacer resucitar a un muerto, pero lo maquilla lo suficiente para que sea lo más presentable”. Pocos ejemplos más claros de esta afirmación que Fascinación.

Vestida para matar (1980) por El Despotricador Cinéfilo


Puedo llegar a entender desde un punto de vista muy objetivo (pero que muy objetivo) que ciertas películas de Brian de Palma tuviesen un gran éxito comercial en su día, sobre todo esas obras setenteras tan populares como "Carrie" (1976), "La furia" (1978) y "Vestida para matar" (1980), aunque vistas hoy en día parezcan tan infumables y pésimas, incluso la muy [desde siempre] sobrevalorada "Carrie" (esos 10 minutos finales a cámara lenta era para haber fusilado a De Palma o haberle revocado definitivamente su licencia de director, ¡¡ cuanto hubiésemos ganado !!).

Leí hace muchísimo tiempo que "Vestida para matar" debería haberse llamado "Vestida para plagiar", pues no es más que un plagio descarado y encubierto (bueno, no tan encubierto, pues el propio De Palma reconoce que es un plagio directo) de dos obras cumbres de Hitchcock, "Vértigo" (1958) y, sobre todo, "Psicosis". Y a mí esto me parece muy bien, si quieres rendir homenaje al gran Maestro pues plágiale con inmunidad, pero por favor, hazlo bien.

Y me jode especialmente porque puedo asegurar que los 40 minutos iniciales de "Vestida para matar" son excepcionales (sobre todo por el gran trabajo interpretativo de una impagable Angie Dickinson en el mejor papel de su carrera, sin duda), pero también por la hábil, retorcida, inquietante, sensual, espeluznante y angustiosa dirección de De Palma que mete de lleno al espectador en la historia, todo acompañado por la excelente, sobrecogedora y envolvente banda sonora de Pino Donaggio (aunque personalmente me parece más impactante y efectiva la de John Williams para "La furia").

Pero pasados esos 40 minutos la película se rompe, se quiebra, y no solo argumentalmente (que es lo que pretendía De Palma), porque si el Maestro Hitchcock sabe en "Psicosis" mantener todo el interés tras el asesinato en la ducha, y conseguir que el film sea tan interesante, perturbador y macabro antes y después de dicho asesinato, no se puede decir lo mismo de "Vestida para matar", pues a partir de ese momento todo es un desatino tras otro.

Para empezar Nancy Allen defiende como puede un personaje absurdo, inverosímil y anodino que ya no interesa al espectador, la trama se acelera buscando solo el efecto más directo y simplón, el guión de la trama desaparece por completo, se desaprovecha escandalosamente el genial personaje de Michael Caine (si se le hubieran otorgado más minutos la película hubiese sido más compacta e interesante), incluso hasta el personaje del policía hubiese sido un personaje de gran entidad con un guión más pulido.

Pero está claro que a partir del minuto 40 lo que le interesa a De Palma no es el guión, sino hacer el numerito circense de efectos tan manidos de crear ambiente de misterio, pegar sustos, aterrorizar y sobrecoger al mismo tiempo que homenaje/plagia a "Psicosis", pero claro, para conseguir eso no se necesita solo una cámara y una música de fondo, sino la solidez de un guión, y eso es algo que el amigo Brian no aprendió nunca.