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#ElUltimoViaje Crítica: El último viaje (1960) de Andrew L. Stone (por Father Caprio)
Antes de que el cine catastrofista tipo "El coloso en llamas" se pusiese de moda en las pantallas de todo el mundo, el director y productor Andrew L. Stone, realizó esta "The Last Voyage" sobre la tragedia del transatlántico S.S. Claridon, un crucero con más años de los convenientes que, según nos ilustra el narrador que nos acompaña a lo largo del film, recorría uno de sus últimos trayectos repleto de turistas en viaje de lujo hacia Japón. Es cierto que la tragedia del Titanic ocurrida en 1912 ya había originado unas cuantas películas al respecto pero, con esta excepción, "The Last Voyage" es un trabajo pionero del cine de calamidades de los...
Río Conchos (1964) de Gordon Douglas (por El Despotricador Cinéfilo)
Hace ya muchos años que aprendí a no dejarme llevar por mis prejuicios
cinéfilos y a no prejuzgar una película antes de verla, lo cual me ha
reportado grandísimas sorpresas y a descubrir auténticas joyas
desconocidas para mí.
Sin embargo, a pesar de tener ya todos esos prejuicios superados, persistía aún hoy en día una desgana absoluta por ver Río Conchos. Supongo que todo viene por mi inmenso amor a esos espléndidos cuatro "ríos" hawksianos: Río Rojo, Río de sangre, Río Lobo y sobre todo la Obra Maestra Río Bravo (una de mis películas favoritas de todos los tiempos), y también por la aportación fordiana al género de los "riós" con la no menos espléndida Río Grande. Por ello, equivocadamente, pensaba que cualquier otra película similar sería solo una burda imitación de serie B o Z que plagiaban y copiaban descaradamente a los maestros Hawks y Ford sin conseguir jamás igualar el talento de ellos. Es decir, sucedáneos de poco o nulo interés.
Pulsa aquí para leer la crítica completa
Sin embargo, a pesar de tener ya todos esos prejuicios superados, persistía aún hoy en día una desgana absoluta por ver Río Conchos. Supongo que todo viene por mi inmenso amor a esos espléndidos cuatro "ríos" hawksianos: Río Rojo, Río de sangre, Río Lobo y sobre todo la Obra Maestra Río Bravo (una de mis películas favoritas de todos los tiempos), y también por la aportación fordiana al género de los "riós" con la no menos espléndida Río Grande. Por ello, equivocadamente, pensaba que cualquier otra película similar sería solo una burda imitación de serie B o Z que plagiaban y copiaban descaradamente a los maestros Hawks y Ford sin conseguir jamás igualar el talento de ellos. Es decir, sucedáneos de poco o nulo interés.
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Grupo salvaje (1969) por Betomovies
La película está muy bien valorada por el público, no obstante lo primero que tengo que decir de ella es que el metraje es demasiado extenso y que se podrían haber sacado muchos minutos sin alterar en nada la trama.
A pesar de ser uno de los western mejor considerados de todos los tiempos, a mí me dejó insatisfecho, y una de las grandes razones es que por momentos la película me aburrió, hay momentos que son para el bostezo y otros que por el contrario nos regala altas dosis de acción típica de esos tiroteos y pleitos del Oeste. Todo ello en ausencia de cualquier mensaje o trasfondo profundo, o por lo menos yo no he podido encontrárselo. Digo típico western, pero ojo, en esta cinta tenemos un coche a motor y una ametralladora, señal que una era está finalizando para dar comienzo a otra. No obstante esa mezcla no resulta absurda ni mucho menos, sino que es una verdadera novedad al menos para mí. Y hay que saber adaptarse a las novedosas circunstancias.
Esta película se diferencia por la característica que sus personajes no caen el maniqueísmo propio de buenos versus malos, aquí cada uno de ellos tiene un complejo perfil donde hay que poner mucho esfuerzo para encontrar bondad en estos verdaderos anti-héroes sucios, mujeriegos detestables, alcohólicos y aprovechadores. Un clima muy extraño se respira en el filme, sobre todo cuando entramos al territorio mexicano, allí parecería ser que estamos ante una anarquía absoluta, abandonados a nuestra propia suerte donde no podemos fiarnos de nadie. Delincuentes forajidos, caza-recompensas inhumanos que representan en cierto forma la ley, el ejército mexicano de Mapache, los revolucionarios de Pancho Villa; todo una atmósfera sórdida donde rige la amoralidad más cruda.
Las escenas de acción son muy logradas (sobre todo la secuencia final), pero sólo quedan en ello, en un gran despliegue estético y visual, lo cual es admirable pero hasta cierto punto porque luego de un rato ya causan hastío. En aspectos generales la cinta no me resultó dinámica, se tornó bastante densa, aunque sobria en sus alternativas. Cuestionaría por allí que quizás muchos pasajes debieron ser más fluidos y sé que por allí puedo resultar injusto con una película de esta envergadura, pero también hay que pensar en el público que busca efectividad y contundencia sin tantas vueltas inconducentes.
Con las horas contadas (1950) por Father Caprio
D.O.A. (Muerto al llegar) ó “Con las horas contadas” es un film negro interesante de un director (Rudolph Maté) interesante y con un excelente actor de reparto encumbrado a primera figura y haciéndolo bien. Pero no busquen obras maestras del género porque haberlas no háilas.
La película es claramente una serie B, barata y buena, diferente y original, pero que en su propia originalidad lleva su penitencia, porque superada la sorpresa inicial de que el denunciante sea el propio asesinado, lo único que queda por saber es si habrá milagrito y el muerto, con el que acabamos encariñados, acabará encontrando el antídoto maravilloso ó si por el contrario sus maratones por las populosas streets de San Francisco resultarán inútiles. Eso es lo que realmente importa, incluso por encima de la identidad del asesino.
No desvelaré ni una cosa ni la otra porque en ello reside el atractivo de este film que hay que incluir sin ninguna duda dentro del género de cine noir: Policías, malvados, vamps de más ó menos pacotilla, ambientes urbanos, garitos, luces de neón, nocturnidades, luces y sombras y sobre todo el tópico por excelencia: Un buen tipo metido en líos por avatares de impredecibles destinos. No le falta de nada. Incluso se marca algunos puntos con la segunda visita a un especialista diferente para corroborar el diagnóstico. Esto que, en la vida ordinaria, suele ser normal, se olvida con facilidad en las películas ó se da por sobreentendido aunque nadie lo entienda.
Otro elemento positivo: la fotografía de Ernst Laszlo, quien ha trabajado con muchos de los grandes, Wilder (Stalag 17), Lang (Mientras la ciudad duerme) ó Stanley Kramer (Vencedores ó vencidos) y que nos regala una fotografía en B/W de calidad.
¿Negativo?: Tal vez ese tono general de inutilidad. Un cierto absurdo. ¿Para qué tanta carrerita? Esa sensación de que el pescado está todo vendido desde el principio. ¡Ah! y también esa novia-secretaria de Frank Bigelow, sosa, sosita, sosa, justificando plenamente las dudas prematrimoniales de su jefe y sus canitas al aire.
Repito: Original e interesante. ¿Obra maestra?: No.
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