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Cumbres borrascosas (1992) de Peter Kosminsky (por Diego Vinagre Nevado)

Cumbres Borrascosas (Wuthering Heights) es una adaptación de la homónima obra literaria de la escritora Emyle Bronte, su única obra, que nos muestra un amor imposible, desgarrador y salvaje, donde el resentimiento y la dependencia son los vértices que guían toda la existencia de los personajes a las profundidades de la destrucción, ambientada en el opresivo mundo rural de la Inglaterra victoriana, nos muestra la historia de un amor imposible y trágico entre Heathcliff (Ralph Fiennes) un pobre niño sin hogar encontrado en las miserables calles de Liverpool, y la joven y adinerada Catherine Earnshaw (Juliette Binoche). La pasión entre dos clases diferentes, marcará todo el desarrollo de la trama. Heatcliff se revelará contra el destino que le marca el hijo mayor del amo, al morir este, convertirse en un sirviente, siempre bajo la protección y el refugio de Catherine.

El matrimonio de su amada con el rico Eduardo Linton vecino de la Granja de los Tordos , le induce a huir de Cumbres borrascosas y regresar dos años más tarde convertido en un rico hacendado. A partir de este momento se inicia el proceso de venganza que se convertirá en tragedia para las familias y sus descendientes, “he vencido a mis antiguos enemigos y ahora puedo, si quiero, completar mi venganza en sus descendientes”. venganza contra los que le han querido hundir y convertirle en sirviente por su origen humilde, contra la oligarquía terrateniente tradicionalista representada por los Linton, con el triunfo del siervo sobre el amo, la derrota del opresor contra el oprimido, que le llevara a la libertad y al inicio de la tragedia.

La ambientación de la película intenta recrear en lo posible el ambiente que podiamos encontrar o imaginar en la zona donde se desarrolla la trama, en este caso el pueblo de Haworth, las casas de los protagonistas, el paisaje sordo, el clima típico da esa sensación habitual de aislamiento con una atmósfera inquietante, donde encontramos una íntima conexión entre el clima emocional y el atmosférico, las emociones que desarrollan los personajes están unidos a las fuerzas de la propia naturaleza, con grandes momentos de violencia unidos a otros de tregua. Las emociones y los personajes son un reflejo del contexto que los envuelven. Vidas desapacibles, marcadas por la tragedia, donde el murmullo de los vientos serán el preludio de los malos augurios; nieblas que forman parte continuamente del escenario de la existencia miserable de las gentes de aquellos páramos.completado por una condena fantasmagórica que arrastra a la pareja protagonista Catherine y Heatcliff a poder disfrutar su amor, más allá de la muerte.

El pueblo de Haworth donde se desarrolla la trama lo podemos encontrar en una ladera de una escarpada colina rodeada de páramos y de otras muchas colinas unidas y sumamente empinadas, que lo aíslan casi por completo de cualquier población vecina, quedando apartado en gran medida del mundo exterior.Este aislamiento, simboliza perfectamente la dureza de la vida y de sus habitantes. Actualmente es un pueblo de caliza gris, si subimos por su calle principal Main Street y seguimos por su continuación West Lane, en un desvio a mano izquierda vamos a llegar al entorno familiar de las Bronte, fielmente reflejado en el Bronte Parsonage Museum, la casa familiar unida a la iglesia , con su reloj de color azul, e igualmente evocadores son los paseos que tanto gustaba a la familia: las bronte Falls y el Bronte Bridge y también cercano Bronte Seat una piedra en forma de silla. Esto se refleja en la obra muy claramente, y está profundamente relacionado con otro elemento muy relevante en la obra, como son los páramos de Yorkshire, ese entorno natural fue una parte importante de la vida de la autora, ya que apenas salió de ellos en su corta vida.

Es complicado plasmar en el celuloide los deseos que inspiraron a las hermanas Bronte al realizar sus novelas; prácticamente las adaptaciones cinematográficas que se han realizado sobre las novelas no consiguen trasmitir las fuerza interior y el ambiente tenebroso y son consideradas como estéticas y blanditas, siendo sus personajes demasiados humanos y escasamente atormentados , como ocurre con esta pelicula. Anteriormente fue llevada al cine en dos ocasiones, en 1939 , dirigida por William Wyler, e interpretada por Merle Oberon y Laurence Olivier, y en 1953 Abismos de Pasión de Luís Buñuel, con una versión muy libre y ambientada en México y que quizás sea la mejor adaptacion de la obra literaria y de su ambiente opresivo y trágico.

Verdaderamente estos deseos son crónicas de sueños irrealizables, entre ellos salir de un mundo de pobreza, marginación emocional y social marcado por las injusticias que las mujeres continuamente recibían, se puede ver que las mujeres de esta historia son fuertes, rebeldes y sabias, opuestas a la situación real de la época, y los hombres son seres débiles, enfermizos con una clara dependencia hacia sus mujeres, escapando de la metáfora victoriana del roble y la hiedra, interpretados por las figuras del hombre y la mujer, según la cual la hiedra necesita del roble para poder sobrevivir. En este caso ambos se necesitan , no para una supervivencia sino para amarse con desespero, al traicionar la naturaleza, los dos amantes se pierden, uno como vengador y la otra como fantasma, al final esa unión solo puede sostenerse como se verá al final de la película con la muerte que al mismo tiempo traerá la libertad de poder escapar de su condena fantasmagórica y poder disfrutar de su amor eternamente, como reflejó Catherine en esta maravillosa declaración, en uno de los momentos cumbres de la película.

“Mi amor por Linton es como el follaje del bosque, el tiempo lo cambiará como el viento cambia los árboles... Pero mi amor por Heathcliff es como las rocas eternas bajo la tierra, manantial de escasa alegría, aparentemente, pero necesario”. “Las grandes miserias de mi vida han sido las miserias de Heathcliff porque yo... soy Heathcliff”.

Copia certificada (2010) por Aurea García Fernández


Me maravilla que haya tantos cinéfilos que se nieguen en redondo a deleitarse con lo distinto, con lo aparentemente sencillo pero en realidad complejo, con el cine no convencional, innovador, diferente, como por ejemplo el de este director iraní creador de la "nueva ola" en su país allá por los años 60. Esta última película de Kiarostami está abierta a tantas interpretaciones que seguro que cada espectador va a tener la suya propia y eso, me parece a mí, es lo estupendo, lo chachi: que te pongan a trabajar la neurona, a discutir con los amigos, a contrastar opiniones, en definitiva a dialogar que es enriquecerse.

He aquí el argumento: el ensayista inglés James Miller está en Arezzo, pequeña ciudad de la Toscana italiana, presentando su ensayo sobre la obra de arte y su copia que según él puede superar incluso al original. Entre el público está la anticuaria francesa, Elle, madre de un hijo adolescente y al parecer muy interesada en contactar con él. El contacto se produce y empieza el tema. Como se ve el planteamiento inicial es sencillo pero, cuidado, porque a medida que avanza la película empiezas a preguntarte ¿qué es esto? pues lo que se ha planteado como una cosa de súbito !plaf! se convierte en otra, !ah,queridos mios! es que estamos hablando de ESO precisamente del "original" y de su "copia" tanto en el arte, como en el amor, como en la vida. Y en fin, ya tenemos el lío montado, no hay que dormirse, hay que espabilar mis muy amados cinéfilos, darle al caletre, al rum-rum de la lavadora como decía Almodovar por boca de la Forqué en la también controvertida "Kika".

El director tiene dicho que su película ideal sería como un crucigrama con espacios vacíos que el espectador debe rellenar y os aseguro que aquí hay muchos pero que muchos espacios de esos lo cual es un problema para aquellos que no gusten de resolver crucigramas porque vamos a ver ¿se trata de una pareja que "finge" no conocerse o son de veras unos perfectos desconocidos que "fingen" o "juegan" a ser una pareja?.Y luego está aquello del "distanciamiento" brechtiano al que Kiarostami parece apuntarse pues también tiene dicho que no quiere que el público se implique emocionalmente que debe ser consciente de que todo lo que ve y oye es un artificio aunque a pesar de ello se emocione !uf!,es que nos pide demasiado, oye. Sí, ya sabemos, el romanticismo es cosa del pasado y ahora estamos en otro rollo, vale bien, de acuerdo, pero sigamos.

Kiarostami es y ha sido siempre un minimalista, un estilista que cuida con pulcritud y maestría cada plano ofreciéndonos siempre unas imágenes bellísimas aquí de forma poliédrica nos va presentando las diferentes etapas del amor:1/ El enamoramiento inicial con el pulular de parejas de recién casados por los diferentes enclaves del precioso pueblo toscano cuyo nombre no retuve.2/ El desgaste representado quizás por la pareja protagonista ¿o su "copia"?.3/ El nuevo intento de seducción con la Binoche repintándose, colgándose unos pendientes, quitándose la ropa en el viejo hostal y 4/ La plácida vejez en la que el amor ya se manifiesta de otra manera y añado yo: fase a la que hoy en día pocos llegan pues el camino, en verdad, es terriblemente arduo y el cambio de roles tan drástico que no todos están preparados para superar tan azaroso camino aunque aquellos que lo consiguen lo disfrutan de veras...o eso dicen.

Piensa el autor que la distinta percepción de la realidad de hombres y mujeres genera esa falta de entendimiento que no deja de ser un "misterio" que él considera necesario en toda relación aunque eso sí en su justa medida, bueno, vale, si él lo dice, él sabrá. Aquí lo que se ve es un recital interpretativo fastuoso de la Binoche justamente premiado en Cannes lleno de matices, de extraordinaria sensibilidad, de gracia, de encanto; su diálogo está lleno de frescura y espontaneidad, sus palabras son vivaces, divertidas, apasionadas, etcétera. Y ¿qué tenemos enfrente?

Pues no a un actor sino a un afamado barítono que el director ha puesto ahí ¿para qué?,¿para subrayar la incapacidad masculina para dejar traslucir lo que pasa por su cabeza o expresar sus sentimientos?, no lo sé pero el aspecto varonil y estupendo del cantante no nos trasmite ninguna emoción, ningún sentimiento (claro que se supone que el personaje es un intelectual anglosajón y ya se sabe) .O sea que cine intelectual, cine culto, de homenajes más o menos implícitos al maestro Rossellini aunque poco o nada tenga que ver la expresiva locuacidad de la Binoche con la desesperación de Ingrid Bergman en Viaggio in Italia por no hablar del dale que te pego de Ingmar Bergman en por ejemplo Secretos de un matrimonio.

Se ha dicho que a partir de Rossellini la cámara deja de ser un testigo mudo de lo que acontece frente a ella para convertirse en una "mirada" y que ya no importa tanto la originalidad de lo que se narra sino que lo que da sentido es esa "mirada" con la que se filma, pues sí, aquí va de eso, de otra "vuelta de tuerca" sobre el eterno tema de la "guerra de los sexos". La han contado muchos de muy diversas maneras y el director iraní que nos ocupa al verse obligado a salir de su entorno habitual y rodar por 1ª vez en Occidente pues le ha apetecido ofrecernos con libertad (en su país no hubiera podido) su "mirada" sobre el tan traído y llevado temita.

En fin una película controvertida con un merecidísimo premio a la interpretación femenina a la que no se le puede pedir más pues la Binoche lo da todo con generosidad y maestría y cuyo tema central el "original" y su "copia" da para tanto que se lo dejo a otro u otra que lo quiera matizar:!ánimo!. En cualquier caso el susodicho "misterio" no se aclara porque decidme los valientes que la habéis visto ¿"por quién doblan las campanas" del plano final?,!ah!.

Yo te saludo, María (1985) por Anónima


Yo te saludo, María
es uno más entre los muchos intentos fallidos que se han sucedido a lo largo de la historia del séptimo arte de dar una versión cinematográfica adaptada al siglo XX de un relato bíblico.

En esta película Jean-Luc Godard pretende actualizar la historia de la virgen María adaptándola a los tiempos modernos, no tratando de acercarnos esas figuras hoy tan lejanas de las Escrituras y hacérnoslas más fácilmente comprensibles, sino dando su visión particular sobre el tema. El resultado es un relato difícil de entender contado desde un punto de vista irreverente y hasta blasfemo del dogma de la Inmaculada Concepción.

A través de la paráfrasis del misterio de la Natividad Godard reflexiona sobre su propio trabajo como cineasta, sobre la gestación de las películas, a la cual otorga cierto carácter sagrado.

"Yo te saludo, María" o lo que podríamos llamar el Evangelio según Godard, aparece precedido del corto "El libro de María", que actúa como prólogo, aunque no alcancemos a comprender la relación entre uno y otro filme, aparte del nombre de la protagonista y de una técnica narrativa similar. Y es que resulta difícil penetrar los enigmas godardianos, apenas podemos vislumbrar el sentido de su palabra.

Godard nos presenta su parodia con aparente objetividad, imitando el estilo bíblico al ofrecernos su testimonio con una cierta falta de emoción, sin apasionamiento, y al hacer aparecer a lo largo de la película las palabras "en aquel tiempo". Sin embargo, las imágenes que jalonan el filme, estratégicamente situadas para ilustrar o dar fuerza a las palabras y a las escenas, son de una belleza visual impresionante y de una enorme expresividad.

Al adaptar los personajes bíblicos los altera y los deforma de tal manera, que resultan inverosímiles.

La figura de José es ninguneada y hasta ridiculizada. En lugar de hombre justo y baluarte de María parece un pelele en manos de ésta.

María es una muchacha neurótica, maleducada y grosera, sobre todo con José, que juega al baloncesto y ayuda a su padre en una gasolinera. Si bien existe una cierta irreverencia al mostrárnosla retorciéndose en la cama con ataques histéricos o desnuda en el momento de ser fecundada por Dios, se trata de desnudos exentos de obscenidad. Sin embargo, el director suizo roza peligrosamente los límites de la perversión y del incesto en la escena que presenta a Jesús jugando al juego de la ballena bajo el camisón de María.

Más grotesco aún es el ángel Gabriel de "Yo te saludo, María". Godard nos muestra una especie de mendigo con visos de profeta loco que parece sufrir síntomas de síndrome de abstinencia por su nerviosismo y sus ataques de agresividad plasmados a través de los golpes que propina a un atónito José. Sin embargo, aún más sorprendente y hasta divertido es que en el momento de la Anunciación a María este republicano ángel Gabriel se equivoque de texto y, en vez de las palabras adecuadas, diga: "No estaremos tranquilos mientras queden Borbones en España". No sólo parece haber una crítica de los profetas y de los visionarios a través de este personaje, sino de los dogmas, impuestos a cogotazos. "El tabú elimina el pecado", nos dice.

Más desconcertante si cabe es la relación entre el profesor, que parece representar a Juan el Bautista, y Eva.

A las deficiencias propias del filme hemos de añadir, en la versión española, la del título; pues, como bien es sabido, el título original de la película de Godard es "Je vous salue, Marie", frase que constituye el inicio del "Ave María". De manera que el título debería traducirse al español como "Dios te salve, María", pues esa traducción tan literal desvirtúa la intención del título francés.

"Yo te saludo, María" es, en definitiva, otro filme típicamente godardiano en el que se mezclan complejidad y poesía, que fue objeto de una inmerecida atención debido a la polémica desatada a raíz de las críticas sufridas por parte de ciertos sectores católicos, pues no pasa de ser un vástago más, levemente irritante y pretencioso, de este "diletante" (así lo llamó Billy Wilder) director suizo.