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John Q (2002) por El Despotricador Cinéfilo
Cada día me sorprendo más con lo hábil que es cierto tipo de cine y cómo, de forma sutil e imperceptible, te maquilla ciertas historias para que parezcan buenas películas, cuando en realidad, argumentalmente, no son sino la historia sensiblera, banal y telefilmera de siempre. Y es que tras visionar John Q me pareció una buena película, francamente buena, pero solo tardé unos minutos en vislumbrar todos sus fallos y trampas.
El problema es quizás que los cinéfilos solemos ser muy emocionales, y que John Q venga firmada por Nick Cassavetes (hijo de dos pesos pesados del cine como son los estupendos John Cassavetes y Gena Rowlands) es una magnífica carta de presentación. Hasta aquí le damos todo el beneficio de la duda. Ahora bien, no voy a consentir que adornen la película como un film serio cuando es un telefilm lacrimógeno y excesivo que no aporta nada en absoluto.
¿Para hacer una feroz crítica al sistema sanitario estadounidense es necesario recrearse tanto en el amor de esos sufridos y abnegados padres por su moribundo hijo? ¿Hace falta darle ese tono de culebrón desaforado donde todas las pasiones se desbordan? ¿Hace falta unos secundarios tan manidos y arquetípicos como los que se nos presentan? Por Dios, seamos serios, rodearse de magníficos actores como Denzel Washington, James Woods y (el siempre excepcional) Robert Duvall no es suficiente para hacernos colar la historia de superación de siempre.
¿Es que no se da cuenta el señor Cassavetes de que no profundiza lo suficiente en su dura crítica al sistema sanitario? El espectador solo se queda con lo mucho que han sufrido y se han sacrificado los padres. Es la historia de siempre: una vuelta de tuerca a Tarde de perros pero mucho más edulcorada. Por supuesto que aplaudo el intento de denuncia social y las buenas intenciones, pero es una verdadera pena, pues el tema se prestaba a hacer un film magnífico que desvelase rotunda y contundentemente las vergüenzas de la sanidad pública en EEUU y solo se queda en una insulsa e irrelevante denuncilla al más puro estilo Disney.
Déjà Vu (2006) por Father Caprio
Estoy tentado de calificar esta película como de ciencia ficción pero me pregunto ¿Dónde está la ciencia? Débil memoria la mía, pues casi olvidé la lección magistral que el espectador recibe en medio de la cinta. Eso de los planos temporales que se doblan o del río que discurre.
Bueno, sin más ironías, de la película sólo salvaría a Denzel Washington y eso por su trayectoria profesional (que por cierto ya anda un poco tocada, véase si no A contrarreloj). De todo lo demás solo son digeribles las palomitas.
El tema de los viajes por el tiempo ha dado lugar a muchas películas con mayor o menor éxito pero, sinceramente, de las que recuerdo esta es la peor. Hasta Paycheck con todas las críticas negativas tanto a su trama como al inescrutable rostro de Ben Affleck supera ampliamente a Déjà Vu. Al menos la trama, aunque sumamente fantástica, podría ser creíble desde el punto de vista de la ciencia ficción. La propuesta de Paycheck es el cambio de un futuro con máquinas que permiten verlo a otro más normal sin maquinitas y sin los problemas añadidos que se originan por la propia existencia de estos artefactos. Incluso debe reconocerse cierto ingenio al guión.
En Terminador se acude al pasado para modificar un presente (las máquinas tratan de impedir un nacimiento) y además entre ese pasado que se modifica y ese presente que va a resultar afectado, transcurren varios años, con lo cual la historia no pierde verosimilitud. Siempre desde la óptica de la ficción.
Otras películas como Regreso al futuro o El tiempo en sus manos (La máquina del tiempo) nos ofrecen planteamientos ingeniosos y agradables de ver.
Pero esta es la primera ocasión, que yo sepa (y reconozco tener muchas lagunas) en que se acude al pasado para modificar el propio pasado. Y esto a mi juicio es infumable.
¿Cómo puede entenderse que no haya visto lo visto? Vamos que, si Tony Scott después de darse cuenta del bodrio que acaba de realizar vuelve atrás, lo desmonta todo y cuando retorna al presente, nada de todo ello ha sucedido y él, claro está, no recuerda nada.
Tal vez el problema esté en mí, que no debí entender muy bien la clase de Física.
Bueno, comiendo palomitas, se puede pasar una tarde entretenida. Eso sí.
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