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El doblaje (2009) por El Despotricador Cinéfilo
Prácticamente desde que era niño he defendido el doblaje con auténtico fervor, aunque paradójicamente también defiendo a ultranza las películas en Versión Original. Y me explico: yo soy el primero que estaría encantado de poder escuchar a Al Pacino en versión original, pues, al igual que a muchos otros grandes actores, es un placer verlo y oírlo hablar y actuar con su propia voz, ya que con la voz también demuestra un actor lo grande que puede llegar a ser.
Ahora bien, de lo que estoy completamente en contra es de las películas en Versión Original Subtituladas, las famosas VOS, pues suponen una de las mayores aberraciones que puedan existir en el mundo del cine. Son célebres las declaraciones en su época tanto de Hitchcock como de Woody Allen renegando de los subtítulos en las películas, pues ambos creadores remarcaron, muy sabiamente, que el doblaje supone un 10% de alteración de la película original, pero los subtítulos suponen un 30% o más.
Los subtítulos desvirtúan el film, lo transforman; además, al tener que sintetizar tanto, se pierde prácticamente más de la mitad de los diálogos; por eso, lo que te ofrece es básicamente un resumen de la película. Yo, que he visto mucho cine en VOS, me he quedado anonadado cuando he vuelto a ver esas mismas películas dobladas, pues se enriquecen considerablemente y resultan un fiel reflejo, casi perfecto, del film original.
Además, en un país como España, donde tenemos la suerte de contar con los mejores actores de doblaje de todo el mundo, es un auténtico placer escuchar esas maravillosas simbiosis que se producen entre ciertos actores (por poner un ejemplo intocable yo me quedaría con Morgan Freeman y su habitual Pepe Mediavilla). Por lo tanto, es un razonamiento lógico: si dominas con fluidez el idioma original de la película, no lo dudes, ve a verla en versión original, pero, en cambio, si no es así, dispondrás de la estupenda y espléndida versión doblada, que no te decepcionará. Eso sí, la tremenda aberración de verla subtitulada te supondrá siempre una más que notable decepción.
Ahora bien, de lo que estoy completamente en contra es de las películas en Versión Original Subtituladas, las famosas VOS, pues suponen una de las mayores aberraciones que puedan existir en el mundo del cine. Son célebres las declaraciones en su época tanto de Hitchcock como de Woody Allen renegando de los subtítulos en las películas, pues ambos creadores remarcaron, muy sabiamente, que el doblaje supone un 10% de alteración de la película original, pero los subtítulos suponen un 30% o más.
Los subtítulos desvirtúan el film, lo transforman; además, al tener que sintetizar tanto, se pierde prácticamente más de la mitad de los diálogos; por eso, lo que te ofrece es básicamente un resumen de la película. Yo, que he visto mucho cine en VOS, me he quedado anonadado cuando he vuelto a ver esas mismas películas dobladas, pues se enriquecen considerablemente y resultan un fiel reflejo, casi perfecto, del film original.
Además, en un país como España, donde tenemos la suerte de contar con los mejores actores de doblaje de todo el mundo, es un auténtico placer escuchar esas maravillosas simbiosis que se producen entre ciertos actores (por poner un ejemplo intocable yo me quedaría con Morgan Freeman y su habitual Pepe Mediavilla). Por lo tanto, es un razonamiento lógico: si dominas con fluidez el idioma original de la película, no lo dudes, ve a verla en versión original, pero, en cambio, si no es así, dispondrás de la estupenda y espléndida versión doblada, que no te decepcionará. Eso sí, la tremenda aberración de verla subtitulada te supondrá siempre una más que notable decepción.
Amistad (1997) por El Despotricador Cinéfilo
Que el cine no es una ciencia exacta lo sabe todo buen cinéfilo, pues incluso los Maestros más consagrados y experimentados fallan sin ningún motivo ni causa aparente. Supongo que eso es parte del encanto del cine, por una parte que una película de un director desconocido se convierta en un inesperado éxito brutal, y por otra parte, que películas que tienen todo a fu favor para triunfar acaben siendo productos descafeinados. Un buen y lamentable ejemplo es "Amistad".
"Amistad" tenía a su favor todo para alzarse como una Obra Maestra más del genial Spielberg, e imprevisiblemente se acabó convirtiendo en un film correcto, formalmente intachable, pero incompleto emocionalmente. No acabo de comprender qué falla en "Amistad", por mucho que la revise no lo comprendo, pues es una película académicamente perfecta e impecable, donde el diseño artístico, la fotografía, el vestuario, el montaje, el guión, la dirección, las interpretaciones y, por supuesto, la música del Maestro Williams son sencillamente perfectos y exquisitos.
Y sin embargo es un film aburrido, muy aburrido, sin ritmo, sin interés, sin alma, sin pasión y donde se ve que la sangre no corre por el celuloide. ¿Qué falla? Ni idea, ¿Por qué es un film fallido? Ni idea. Si yo lo supiera supongo que los cineastas también lo sabrían y, por tanto, no volverían a errar de nuevo; pero esto nunca pasará, porque la impredecibilidad del cine lo convierte en algo mágico y expectante, aunque eso conlleve llevarnos, de vez en cuando, decepciones como la de "Amistad".
Como Dios (2003) por El Despotricador Cinéfilo
En la mayoría de los casos se lo perdono, pues los autores de dichos films suelen ser unos mediocres sin talento que, por mucho que expriman sus ganas de hacer cine, no lo consiguen. El dolor es mucho más hiriente cuando esto te lo hacen dos artistas de un talento tan excepcional como Jim Carrey y Tom Shadyac. Y muchos se preguntarán: ¿Tom shadyac un artista de excepcional talento?, ¿no es un poco exagerado para un director tan normalito, convencional y poco destacable como él?. Pues no, no exagero, pues estoy convencido de que la magnífica Mentiroso compulsivo (1997, Shadyac) es precisamente tan magnífica y soberbia, no solo por el desmesurado talento para la comedia de un impagable Jim Carrey, sino por la inteligente, amena y brillante dirección que Shadyac le aporta. De hecho, me parece insultante que no esté entre las grandes comedias del siglo, ya que, en mi opinión, merece ser reivindicada como una de las películas más divertidas, ocurrentes, inteligentes e hilarantes que jamás dará el cine; muy a la altura de lo mejor de los hermanos Marx, Cary Grant o incluso Woody Allen.
Por eso, me duele que este Como Dios resulte tan tremendo bodrio. Por supuesto, el 90% de la culpa la tiene un guión tan desaprovechado, tontorrón, banal y superfluo que solo rasca la superficie de lo que podía haber dado una gran comedia con momentos de extraordinaria comicidad. Sin embargo, ese guión (que parece escrito en un par de horas de bajísima inspiración) no saca provecho de nada, absolutamente de nada, de lo que podría haber aportado un pequeño toque de originalidad o inteligencia a esta historia, cuyo punto de partida, insisto, me parece genial, pero a los 5 minutos de metraje ya te das cuenta de que seguirá el camino más facilón, torpe y chabacano.
Ahora bien, si el 90% de la culpa es del guión, el 10% restante se lo lleva la desganada interpretación de Jim Carrey y la de los demás actores, así como la impersonal y aburrida dirección de Shadyac. Entiendo perfectamente que no estén motivados, al tener que filmar un guión tan chabacano, pero, por lo menos, ya que van a desperdiciar su talento, que no lo hagan con una idea argumental que podría haber dado tanto de sí. Y es que cada vez estoy más convencido de que en el mundo del cine (o en el de cualquier arte en general) no basta con tener talento, sino que hay que contar con unos buenos pilares argumentales sobre los que poder desarrollarlo.
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