La palabra "película" se queda corta para esta insólita joya que nos ha
regalado el director polaco Majewski al parecer también poeta,
compositor, pintor, fotógrafo y no sé que más.
Intentar explicar un cuadro desde una película parece tarea descabellada
y de imposible ejecución sin embargo Majewski ayudado por las novísimas
tecnologías y por su innegable talento presenta ante nuestros
asombrados ojos una proeza visual nunca vista y absolutamente seductora
que con esa sensación tridimensional que consigue verdaderamente nos
subyuga.
El extraordinario vestuario del que luego hablaré, el color, la
iluminación, los fondos de las diferentes escena pintados por el propio
director, todo contribuye a que el espectador durante los 92 minutos de
la proyección se sienta vivir dentro del cuadro que no es otro que
"Camino del Calvario" pintado por el flamenco Brueghel el Viejo en 1564 y
que se puede ver en el Kunsthistorisches de Viena.
El director penetra en el interior de la obra y nos explica su génesis
situando la Pasión de Cristo en Flandes bajo la violenta ocupación
española y la represión que desencadena. Recordemos el temor del monarca
español Felipe II ante la expansión del luteranismo que le lleva a dar
la orden de decapitar y luego exhibir en lo alto de unas picas las
cabezas del conde de Egmont y del almirante conde de Hormes ante la
sobrecogida y aterrada muchedumbre. Brueghel vivió estos hechos.
Así pues Majewski nos traslada a 1564 año en el que Brueghel pintó el
cuadro en aquel Flandes gobernado con mano de hierro para contarnos la
Pasión de Cristo. Todo está minuciosamente pensado así de los cientos de
personajes que pueblan el cuadro el director va a rescatar como a una
docena que pululan por un paisaje lleno de negros presagios en el que un
hombre va a ser crucificado.
Brueghel es un pintor que destacó sobre todo en escenas familiares y
populares, escenas de género, llenas de campesinos y elementos
paisajísticos. Si consideramos a El Bosco como al último pintor flamenco
medieval Brueghel que lo admiraba y estuvo muy influido por él en sus
inicios sin duda lo sobrepasó sobre todo después de su viaje a Italia y
podríamos considerarlo como el primer flamenco renacentista con
peculiaridades muy personales y reconocibles ya que su enorme energía
cómica y su realismo popular nos ofrecen algunas de las imágenes más
antiguas que conocemos dentro de la historia artística de lo que
podríamos llamar "protesta social".
Brueghel siempre sabe recoger el dolor para ocultarlo y lo hace
presentando lo evidente mediante la distracción hacia otro lugar de la
obra. En la película el pintor nos dice "lo oculto debe ser palpable" y
así vemos como nadie se ocupa de las atrocidades que suceden sea la
represión inquisitorial que ponen en marcha los soldados sea la
Crucifixión. Cada uno a su quehacer: los amantes dando rienda suelta a
sus pasiones, los niños atentos a sus juegos, los músicos con sus
instrumentos, los vendedores vendiendo, las maravillosas madres en sus
tareas y... la víctima sola, olvidada, abandonada a su suerte. Y es que
Brueghel el Viejo probablemente sea el más sabio filósofo de los
pintores de ayer y de hoy.
El punto de vista narrativo y estructural de la película, si podemos
llamarla así, no son en absoluto lineales, ni responden a los esquemas
tradicionales sino que muy al contrario son sorprendentes y libérrimos
como lo son los procesos creativos de los artistas geniales. Otro
acierto ha sido la elección de actores. Rutger Hauer encarna a la
perfección al viejo Brueghel así como Michael York al amigo banquero y
mecenas, y la Charlotte Rampling es una impresionante Virgen María
madura que abandona el escenario de esos hechos para ella
incomprensibles. Cito estos por ser los más conocidos pero todos y cada
uno en sus pequeños cometidos están excepcionales.
Hay poco diálogo porque las imágenes son elocuentes por sí mismas
subrayadas además por la excelente música compuesta por el director y
los fascinantes sonidos que reproducen rítmicamente las tareas de cada
cual y del entorno. Majewski ha tardado cuatro años en componer su obra y
me parece poco dado el fascinante resultado que nos ofrece.
Y finalmente un dato curioso. Uno pensaría que el extraordinario
vestuario habría sido confeccionado por la oscarizada Elsa Schiaparelli o
por cualquier otro famoso taller operístico. Pues no. Majewski contrató
a un grupo de campesinas polacas las puso delante de una reproducción
del cuadro y les dijo !adelante! y ellas lo hicieron pero, claro, ¿quién
mejor que ellas iban a saber confeccionar esos trajes brueguelianos? Un
gustazo señores.