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El molino y la cruz (2011) de Lech Majewski (por Aurea García Fernández)

La palabra "película" se queda corta para esta insólita joya que nos ha regalado el director polaco Majewski al parecer también poeta, compositor, pintor, fotógrafo y no sé que más.

Intentar explicar un cuadro desde una película parece tarea descabellada y de imposible ejecución sin embargo Majewski ayudado por las novísimas tecnologías y por su innegable talento presenta ante nuestros asombrados ojos una proeza visual nunca vista y absolutamente seductora que con esa sensación tridimensional que consigue verdaderamente nos subyuga.

El extraordinario vestuario del que luego hablaré, el color, la iluminación, los fondos de las diferentes escena pintados por el propio director, todo contribuye a que el espectador durante los 92 minutos de la proyección se sienta vivir dentro del cuadro que no es otro que "Camino del Calvario" pintado por el flamenco Brueghel el Viejo en 1564 y que se puede ver en el Kunsthistorisches de Viena.

El director penetra en el interior de la obra y nos explica su génesis situando la Pasión de Cristo en Flandes bajo la violenta ocupación española y la represión que desencadena. Recordemos el temor del monarca español Felipe II ante la expansión del luteranismo que le lleva a dar la orden de decapitar y luego exhibir en lo alto de unas picas las cabezas del conde de Egmont y del almirante conde de Hormes ante la sobrecogida y aterrada muchedumbre. Brueghel vivió estos hechos.

Así pues Majewski nos traslada a 1564 año en el que Brueghel pintó el cuadro en aquel Flandes gobernado con mano de hierro para contarnos la Pasión de Cristo. Todo está minuciosamente pensado así de los cientos de personajes que pueblan el cuadro el director va a rescatar como a una docena que pululan por un paisaje lleno de negros presagios en el que un hombre va a ser crucificado.

Brueghel es un pintor que destacó sobre todo en escenas familiares y populares, escenas de género, llenas de campesinos y elementos paisajísticos. Si consideramos a El Bosco como al último pintor flamenco medieval Brueghel que lo admiraba y estuvo muy influido por él en sus inicios sin duda lo sobrepasó sobre todo después de su viaje a Italia y podríamos considerarlo como el primer flamenco renacentista con peculiaridades muy personales y reconocibles ya que su enorme energía cómica y su realismo popular nos ofrecen algunas de las imágenes más antiguas que conocemos dentro de la historia artística de lo que podríamos llamar "protesta social".

Brueghel siempre sabe recoger el dolor para ocultarlo y lo hace presentando lo evidente mediante la distracción hacia otro lugar de la obra. En la película el pintor nos dice "lo oculto debe ser palpable" y así vemos como nadie se ocupa de las atrocidades que suceden sea la represión inquisitorial que ponen en marcha los soldados sea la Crucifixión. Cada uno a su quehacer: los amantes dando rienda suelta a sus pasiones, los niños atentos a sus juegos, los músicos con sus instrumentos, los vendedores vendiendo, las maravillosas madres en sus tareas y... la víctima sola, olvidada, abandonada a su suerte. Y es que Brueghel el Viejo probablemente sea el más sabio filósofo de los pintores de ayer y de hoy.

El punto de vista narrativo y estructural de la película, si podemos llamarla así, no son en absoluto lineales, ni responden a los esquemas tradicionales sino que muy al contrario son sorprendentes y libérrimos como lo son los procesos creativos de los artistas geniales. Otro acierto ha sido la elección de actores. Rutger Hauer encarna a la perfección al viejo Brueghel así como Michael York al amigo banquero y mecenas, y la Charlotte Rampling es una impresionante Virgen María madura que abandona el escenario de esos hechos para ella incomprensibles. Cito estos por ser los más conocidos pero todos y cada uno en sus pequeños cometidos están excepcionales.

Hay poco diálogo porque las imágenes son elocuentes por sí mismas subrayadas además por la excelente música compuesta por el director y los fascinantes sonidos que reproducen rítmicamente las tareas de cada cual y del entorno. Majewski ha tardado cuatro años en componer su obra y me parece poco dado el fascinante resultado que nos ofrece.

Y finalmente un dato curioso. Uno pensaría que el extraordinario vestuario habría sido confeccionado por la oscarizada Elsa Schiaparelli o por cualquier otro famoso taller operístico. Pues no. Majewski contrató a un grupo de campesinas polacas las puso delante de una reproducción del cuadro y les dijo !adelante! y ellas lo hicieron pero, claro, ¿quién mejor que ellas iban a saber confeccionar esos trajes brueguelianos? Un gustazo señores.

La fuga de Logan (1976) de Michael Anderson (por Father Caprio)

Reconociendo que me gusta el género de la ciencia ficción y que La fuga de Logan acaba resultando una obra entretenida, debo decir, tratando de ser objetivo, que su encuadramiento dentro de las películas de culto, es una prueba de que este tipo de catalogaciones parece atender más a motivaciones poco confesables que a circunstancias objetivas y que la etiqueta "cult movie" debe ponerla el tiempo y no venir de fábrica como parece ser el caso.

Repito que no quiero ser demasiado duro con un film que me ha resultado entretenido en su conjunto e incluso espectacular por momentos (el Carrusel regenerador), pero que se ajusta demasiado a unos cánones apocalípticos demasiado socorridos. Las catástrofes nucleares, las colisiones planetarias o los virus que diezman la Tierra son elementos que han sido demasiado utilizados en el cine, por lo general acompañados de supervivientes incapaces de organizarse por sí mismos y que precisan la figura del líder. En este caso, el liderazgo parece ejercerse desde computadoras futuristas inteligentes, que diseñan una sociedad aborregada y hedonística, uniformada por colores según edad y con un plazo de caducidad de 30 años, tras los cuales se les liquida convenientemente al tiempo que se les "vende la burra" de la regeneración. Lógicamente los menos borregos de entre ellos tratan de librarse de la masacre y escapar al anhelado "santuario", cosa que los guardianes "sandmen" tratan de evitar con sus pistolitas de rayos verdes.

El film puede verse desde distintas ópticas, la mesiánica entre ellas e incluso analizar su encuadramiento en una sociedad donde los principios del amor libre y el consumo de alucinógenos estaban entre las variables del cambio social propiciado por una juventud que buscaba su propio sitio. Estas visiones son válidas y en ellas puede estar la clave de su calificación como film de culto. Pero un film no puede limitarse al puro y duro análisis sociológico, precisa algo más, y en ese más es donde flaquea: El conjunto de la historia, entretiene sin más, los actores cumplen, aunque muy justitos y los pequeños detalles acaban debilitando un film ya de por si flojo en donde los efectos especiales son bastante interesantes hasta el punto de reconocerse en forma de estatuilla. La resultante nos da un film mediocre, con más diferencias de las aceptables con la novela original pero que deja verse, especialmente en su fase final donde la figura y el saber estar de Peter Ustinov junto con una simulación de Washington DC invadido por la naturaleza salvaje, suben un tanto su valoración.

Sé que me manejo entre el sí pero no y el no pero sí, pero así lo he visto y así se lo he contado.