Legendaria y perenne es la batalla que
mantengo con los fundamentalistas voseófilos sobre por qué si se cambia
indumentaria, peinado, facciones, movimientos y dejes de un actor para
adaptarse al personaje, no puede cambiarse su voz y dicción, en
ocasiones en aras de una mejora interpretativa.
En el caso de esta cinta, rindo mis armas. La interpretación de Jason
Watkins, no digna de mención sino de un par...