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Las brujas de Zugarramurdi (2013) de Álex de la Iglesia (por Aurea García Fernández)


La verdad es que en estos tiempos desconcertados y coléricos que estamos viviendo se agradece un montón ver una película como esta en la que sobre todo en su primera parte no paras de reír !qué alivio, señor! Aunque como muchas veces le pasa a este director hay una especie de bajón que remonta al final con trepidante, surrealista, barroquísimo aquelarre por cierto muy bien rodado.

Todo en la película Las brujas de Zugarramurdi está organizado como de "dos en dos" o casi. Veamos. Hay esa primera parte desternillante que podríamos calificar de "madrileña" rodada en ese "rompeolas de todas las Españas” y más allá que es la Puerta del Sol y que querrías que no acabase nunca y luego está la segunda parte, la "vasco-navarra", la "brujeril" unidas ambas por la cinta interminable de la carretera que une Madrid con la frontera francesa y que también tiene lo suyo en esta delirante huida de unos atracadores "sui generis", que en el taxi robado se van despojando de sus "disfraces" y mostrándonos sus verdaderos rostros de "mindundis" desorientados. En el maletero llevan a un señor que lo que quiere es ir a la oficina de empleo de Badajoz y al que podríamos emparejar en este mundo de duetos con el aterrorizado taxista.

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Misión en la jungla (1961) de Gordon Douglas (por Father Caprio)

Los pecados de Rachel Cade (título orignal del film) debieron ser perdonados en la traducción española. Así Misión en la Jungla tiene el mismo aroma a penitencia y sacrificio que dos padrenuestros y cinco avemarías. Y es que en los albores de los 60, lo verde aún empezaba en Los Pirineos y las españolas eran, oficialmente, castas Susanitas con ratón chiquitín. Pero tampoco hay que ser demasiado duro con aquellos censores guardianes infranqueables de nuestra moral y que nos preservaban de tantos pensamientos impuros. En realidad los pecados de Rachel se reducían a uno: al pecado de ser mujer con un cuerpo normal y deseos normales. Y si hasta a Simón del Desierto, feo como picio, en el film de Buñuel, se le aparecía la tentadora serpiente con cuerpo de Silvia Pinal, que menos que a Angie Dickinson se le aparezca una criatura beatífica, un Santo en todo su juvenil esplendor. Un Roger Moore pre Simon Templar y también pre Bond, en plan guaperas y deseoso de vivir bien y acomodadamente.

Sin embargo ese accidente aéreo que da con sus huesos en pleno Congo Belga unido a las costumbres “relajadas” de la población indígena son algo así como la leña, las brasas, las...

Cumbres borrascosas (1992) de Peter Kosminsky (por Diego Vinagre Nevado)

Cumbres Borrascosas (Wuthering Heights) es una adaptación de la homónima obra literaria de la escritora Emyle Bronte, su única obra, que nos muestra un amor imposible, desgarrador y salvaje, donde el resentimiento y la dependencia son los vértices que guían toda la existencia de los personajes a las profundidades de la destrucción, ambientada en el opresivo mundo rural de la Inglaterra victoriana, nos muestra la historia de un amor imposible y trágico entre Heathcliff (Ralph Fiennes) un pobre niño sin hogar encontrado en las miserables calles de Liverpool, y la joven y adinerada Catherine Earnshaw (Juliette Binoche). La pasión entre dos clases diferentes, marcará todo el desarrollo de la trama. Heatcliff se revelará contra el destino que le marca el hijo mayor del amo, al morir este, convertirse en un sirviente, siempre bajo la protección y el refugio de Catherine.

El matrimonio de su amada con el rico Eduardo Linton vecino de la Granja de los Tordos , le induce a huir de Cumbres borrascosas y regresar dos años más tarde convertido en un rico hacendado. A partir de este momento se inicia el proceso de venganza que se convertirá en tragedia para las familias y sus descendientes, “he vencido a mis antiguos enemigos y ahora puedo, si quiero, completar mi venganza en sus descendientes”. venganza contra los que le han querido hundir y convertirle en sirviente por su origen humilde, contra la oligarquía terrateniente tradicionalista representada por los Linton, con el triunfo del siervo sobre el amo, la derrota del opresor contra el oprimido, que le llevara a la libertad y al inicio de la tragedia.

La ambientación de la película intenta recrear en lo posible el ambiente que podiamos encontrar o imaginar en la zona donde se desarrolla la trama, en este caso el pueblo de Haworth, las casas de los protagonistas, el paisaje sordo, el clima típico da esa sensación habitual de aislamiento con una atmósfera inquietante, donde encontramos una íntima conexión entre el clima emocional y el atmosférico, las emociones que desarrollan los personajes están unidos a las fuerzas de la propia naturaleza, con grandes momentos de violencia unidos a otros de tregua. Las emociones y los personajes son un reflejo del contexto que los envuelven. Vidas desapacibles, marcadas por la tragedia, donde el murmullo de los vientos serán el preludio de los malos augurios; nieblas que forman parte continuamente del escenario de la existencia miserable de las gentes de aquellos páramos.completado por una condena fantasmagórica que arrastra a la pareja protagonista Catherine y Heatcliff a poder disfrutar su amor, más allá de la muerte.

El pueblo de Haworth donde se desarrolla la trama lo podemos encontrar en una ladera de una escarpada colina rodeada de páramos y de otras muchas colinas unidas y sumamente empinadas, que lo aíslan casi por completo de cualquier población vecina, quedando apartado en gran medida del mundo exterior.Este aislamiento, simboliza perfectamente la dureza de la vida y de sus habitantes. Actualmente es un pueblo de caliza gris, si subimos por su calle principal Main Street y seguimos por su continuación West Lane, en un desvio a mano izquierda vamos a llegar al entorno familiar de las Bronte, fielmente reflejado en el Bronte Parsonage Museum, la casa familiar unida a la iglesia , con su reloj de color azul, e igualmente evocadores son los paseos que tanto gustaba a la familia: las bronte Falls y el Bronte Bridge y también cercano Bronte Seat una piedra en forma de silla. Esto se refleja en la obra muy claramente, y está profundamente relacionado con otro elemento muy relevante en la obra, como son los páramos de Yorkshire, ese entorno natural fue una parte importante de la vida de la autora, ya que apenas salió de ellos en su corta vida.

Es complicado plasmar en el celuloide los deseos que inspiraron a las hermanas Bronte al realizar sus novelas; prácticamente las adaptaciones cinematográficas que se han realizado sobre las novelas no consiguen trasmitir las fuerza interior y el ambiente tenebroso y son consideradas como estéticas y blanditas, siendo sus personajes demasiados humanos y escasamente atormentados , como ocurre con esta pelicula. Anteriormente fue llevada al cine en dos ocasiones, en 1939 , dirigida por William Wyler, e interpretada por Merle Oberon y Laurence Olivier, y en 1953 Abismos de Pasión de Luís Buñuel, con una versión muy libre y ambientada en México y que quizás sea la mejor adaptacion de la obra literaria y de su ambiente opresivo y trágico.

Verdaderamente estos deseos son crónicas de sueños irrealizables, entre ellos salir de un mundo de pobreza, marginación emocional y social marcado por las injusticias que las mujeres continuamente recibían, se puede ver que las mujeres de esta historia son fuertes, rebeldes y sabias, opuestas a la situación real de la época, y los hombres son seres débiles, enfermizos con una clara dependencia hacia sus mujeres, escapando de la metáfora victoriana del roble y la hiedra, interpretados por las figuras del hombre y la mujer, según la cual la hiedra necesita del roble para poder sobrevivir. En este caso ambos se necesitan , no para una supervivencia sino para amarse con desespero, al traicionar la naturaleza, los dos amantes se pierden, uno como vengador y la otra como fantasma, al final esa unión solo puede sostenerse como se verá al final de la película con la muerte que al mismo tiempo traerá la libertad de poder escapar de su condena fantasmagórica y poder disfrutar de su amor eternamente, como reflejó Catherine en esta maravillosa declaración, en uno de los momentos cumbres de la película.

“Mi amor por Linton es como el follaje del bosque, el tiempo lo cambiará como el viento cambia los árboles... Pero mi amor por Heathcliff es como las rocas eternas bajo la tierra, manantial de escasa alegría, aparentemente, pero necesario”. “Las grandes miserias de mi vida han sido las miserias de Heathcliff porque yo... soy Heathcliff”.

Sueño de amor eterno (1935) de Henry Hathaway (por Father Caprio)

El arte cinematográfico, como las demás disciplinas artísticas, es como un ser vivo cuyo desarrollo, en una especie de teoría darwiniana, ha ido pasando por diferentes fases o estadios evolutivos. Desde aquella llegada del tren a la estación de La Ciotat (villa cercana a Marsella) hasta el cine actual (pongamos que hablo de Cannes 2012) el arte de los Lumière ha zigzagueado entre los distintos géneros en busca de su identidad. Y no es casual que fenómenos como el naturalismo, el expresionismo o el surrealismo encuentren eco en las pantallas. A mi parecer todas las identidades son válidas y unas u otras alcanzan su plenitud en función de los momentos históricos y sociales que vive la sociedad, porque no podemos olvidar que el cine siempre es reflejo del mundo en que se desarrolla.

Tanto prolegómeno para comentarles el film Sueño de amor eterno (Peter Ibbetson) de Henry Hathaway, un director que, como se suele decir, tocaba todos los palos: aventuras, western, cine negro o drama, entre otros, y que en esta película adapta una novela de George du Maurier (abuelo de Dafne). La versión de Hathaway fue considerada por André Bretón como una de las obras magnas del cine surrealista e incluida por el propio Luis Buñuel entre sus 10 películas preferidas.

Reconozco que me acercé a ella desde la purísima casualidad. Es caprichoso el azar, que dice Serrat, “ni te busqué ni me viniste a buscar” pero ahí estaba, con la esplendorosa fotografía del gran Charles Lang Jr. Y una banda sonora, nominada al Oscar por méritos propios, de Ernst Toch. Y con un argumento que nos coge por el cuello en sus duros instantes iniciales y no acaba de soltarnos del todo, produciendo incluso cierto cosquilleo, días después del aparente The End.

Podemos decir, poniéndole música... "es la historia de un amor como no hay otro igual". Un amor infantil que ni la separación ni el tiempo consiguen apagar y que a pesar de la distancia, los inconvenientes y la crudeza de la vida misma, sobrevive y se hace material en el mundo de los sueños. Un mundo onírico construido por aquella pareja de niños, hoy adultos, que la vida y la muerte separaron, en donde se reencuentran y viven su amor, relegando la vida misma, para entendernos: la realidad pura y dura al plano de la irrealidad. ¿A qué se les aparecen ante los ojos las imágenes de Dalí?

Estamos ante una película magistral e impresionante que sorprende por su ausencia de las consabidas listas 100, seguramente penalizada por un realismo fantástico que une a nuestros protagonistas en un sueño eternamente compartido por lo que acabamos agrupándola junto a películas como Portrait of Jennie, (William Dieterle) o El difunto protesta (Alexander Hall) en un género de puertas abiertas a lo presuntamente imposible. Sin embargo, si consultan en Google (yo lo hice) “Dreams Telepathic” tal vez se sorprendan.

El cine es un arte maravilloso capaz de conmover nuestras neuronas más dormidas con películas sobre el Alzheimer y al mismo tiempo estimular nuestra capacidad de soñar con películas como esta. Un arte que admite en su seno películas aparentemente tan dispares, aunque con la vida como elemento común.

Dos detalles finales:

Gary Cooper está inmenso. Realmente lo borda.

En una de las secuencias del film, la del almuerzo del matrimonio con el arquitecto (Cooper) una frase marca toda la película.

Tras unas frases previas, reflejo del estado de ánimo de los personajes, el marido pregunta de forma clara, directa y sin ámbages a Peter Ibbetson:

“¿Desde cuando está usted enamorado de mi esposa?“

En la respuesta va resplandeciendo poco a poco la verdad:

- Crick

- Crack

Desde siempre.

(lo del crick, crack, dejo que lo descubran por ustedes mismos?

Die stille vor Bach (2007) por Aurea García Fernández


¿Permiso?,pues que no sé que pasa pero últimamente veo películas de las que me resulta dificil no "hablar bien",¿puedo?; ya sé que éste es un foro abierto y benevolente pero me da no sé qué contravenir la regla pero bueno mira allá voy.

A mí me sonaba el nombre de Pere Portabella como productor de películas inolvidables: Los Golfos de Saura por ejemplo, El Cochecito de Ferreri o Viridiana del genial Buñuel pero en mi ignorancia no sabía que también había dirigido de modo que fue una gratísima sorpresa descubrirlo en esta faceta viendo Die Stille vor Bach (2oo7). Mira que a mí me gusta que me cuenten "historias" pues considero que lo"narrativo" es consustancial al hombre desde el origen de los tiempos y ahí están los niños embobaditos escuchando cuentos sin cansarse por absurdos que éstos sean para corroborarlo. Y digo ésto porque la "peli" se aparta por completo del "planteamiento-nudo-desenlace" aristotélico; apenas hay diálogos ¿qué digo diálogos?, palabras,apenas hay palabras:las justitas nada más y !cómo se agradece,cielos! pues en el cine actual la verborrea reinante te apabulla es como si nadie creyera ya en el poder de la imagen. Y aquí se trata de eso precisamente de contar con imágines y sonidos.

La música de Bach, Mendelssohn o Ligety no se nos da de forma solemne sino entreverada con los sonidos de la vida cotidiana:la ducha,el trote de un caballo,el metro,el tráfico,los cubiertos que se caen,etc. El espectador va de sorpresa en sorpresa siguiendo con enorme interés lo que se le está ofreciendo para deleite de sus ojos y sus oidos en la pantalla.

Pero,cuidado, no nos engañemos porque "algo" se nos está contando ya lo creo. La película es un recorrido de la mano de Bach por los siglos XVIII,XIX y XXI,(qué curioso se salta el XX),eso sí,sin bobadas sentimentales,sin anécdotas. Se nos está hablando del trabajo,del esfuerzo,de la creación y también de la historia de Europa,la pasada y la presente. La película es cien por cien europea en todo(se habla español,italiano,alemán) y lo que se nos cuenta tiene que ver con nosotros los europeos y con nuestra cultura; esa cultura espléndida que nace en Grecia,llena de logros y que hoy se imita y desea en todo el mundo no sin enfrentamientos,claro.Pero no se debe olvidar que por debajo de esa esplendidez corre una historia terrible y dramática (el paseo en barco por la hermosa y hoy ya casi recuperada ciudad de Dresden),llena de conflictos muchos de los cuales reverdecen porque están sin resolver.

De modo que sí,que se nos"cuenta" mucho,pero que mucho en esta magnífica y para mí sorprendente,inesperada y bellísima película, al término de la cual el público permanece sentado en su butaca casi sin respirar. Pocas veces ocurre esto. En medio del ruido y la chatarra que nos rodea de la estulticia reinante gracias Portabella.

Simón del desierto (1965) por Vircenguetorix


Luis Buñuel tiene obras geniales, maestras, irregulares y lamentables. Simón del desierto pertenece a ese último grupo, por suerte el menos numeroso.

En México hizo algunas de sus mejores películas sin duda, pero es innegable que cuando llegó el momento de volar a Francia lo hizo con ganas. La tierra de los aztecas le había tratado muy bien pero ya le resultaba poco estimulante porque allí sólo podía tocar los temas sociales o la crítica religiosa, y él ya quería hablar de lo que más le importaba, el sexo. En el país galo lo conseguiría.

Otro director con menos fama que él hubiera puesto los medios e ingenio –de ambos estaba sobrado- para terminarla y no lo hizo porque la historia de Simón el estilista no dejaba ser una vieja obsesión de Buñuel de su etapa de estudiante que hacia reír a Lorca.

Los sketch –no hay mejor forma para referirse a esta película- que se van sucediendo son flojos y desacertados, buscando más la simple provocación que la crítica inteligente. Piénsenlo otra vez y díganme de verdad si piensan que son brillantes. ¿De veras? Sinceramente creo que sea un producto made in Buñuel y sobre todo antirreligiosa le pone a mucha gente. Nada más.

Buñuel le gustaba ir contracorriente y en su tiempo esta obra podía ser hiriente, eso es todo. Si el bueno de Luis viviese hoy estoy seguro que haría películas contra las ONGs o el pensamiento políticamente correcto de nuestros días, que es el buenísimo.

El caso es llevar la contraria, y Buñuel decidió que si estaba prohibido abortar, él tendría su aborto y lo hizo con esta curiosa, inacabada, lacia y decaída película consiguiendo matar al feto.

Ustedes pueden quedarse con este aborto, yo me quedo por ejemplo con ese niño bien parido que es Viridiana.

La nana (2009) por Aurea García Fernández



!Qué curioso!, según iba viendo esta película me venían tufaradas de "discreto encanto de la burguesía" (nadita que ver con Buñuel) y después recabando información sobre su director el chileno Sebastián Silva (1979) compruebo que efectivamente esa es su procedencia familiar, la alta burguesía santiaguina, y que su educación transcurrió en colegios católicos (¿del "Opus"?).

En el chalet familiar donde rodó la "peli" aparecen por doquier crucifijos de todo tipo y en los lugares más inverosímiles de la casa como una presencia omnipotente. Pese a sus muchos premios la película no deja de ser discretita (ya digo el encanto de la burguesía siempre "discretísimo") .El tema lineal y repetitivo se alarga, se alarga y se alarga ¿para contarnos qué?.Pues su personal homenaje a su "nana" o sea la "chacha" fiel de toda la vida que afortunadamente en España comenzó a desaparecer con la masiva emigración de los años sesenta que dejó a la burguesía española desasistida de ese sacrificado espécimen, pues las secuelas psíquicas que padecen estas mujeres traídas muy jovencitas, ignorantes e inexpertas desde las zonas rurales más de primidas a la ciudad son terribles.

Prácticamente enclaustradas en la "jaula dorada" de la "maravillosa" familia que la explota con mucho cariño, eso sí, y la sonrisa en la boca todo el día pero sin ningún "roce" ni afecto verdadero por más que ella piense !pobrecilla! que son "su" familia por la que se sacrifica más allá de sus fuerzas físicas y psíquicas por el temor a que prescindan de ella. "Esclavitud de terciopelo" la llamaría yo.

El director nos cuenta todo esto,"jijí, jajá",de forma encantadora y hasta divertida. La actriz de teatro y televisión Catalina Saavedra se encarga de sacar adelante al personaje de la "nana" con gran solvencia aunque hay que decir que no provoca la menor empatía dada las características físicas, psíquicas y emocionales del personaje pero la actriz convence y el premio que se le concedió en el Festival de Sundance y otros son merecidos. El resto del reparto también funciona, niños y adolescentes incluidos.

Para una tarde en la que no haya otra mejor cosa que hacer.