ccc
Mostrando las entradas para la consulta La rodilla de Claire ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta La rodilla de Claire ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mi noche con Maud (1969) por Father Caprio
Antes que nada agradecer a El Despotricador Cinéfilo su invitación a este proyecto de cuestionar films que parecen incuestionables. Es, a todas luces, una invitación a la herejía y un billete "no return" a las hogueras cinéfilas. Todos tenemos alguna que otra película de la que nos "avergonzamos", como si eso de ir contra el "sentir general" fuese un pecado mortal cinematográficamente hablando. Vaya por delante mi respeto, mi reconocimiento, mi admiración y todo lo mío, a quienes han conseguido captar las esencias profundas de esos trabajos.
La divinidad no es una de mis facultades y por ello el errar humano está entre mis condiciones de batalla. Pero, mientras no me demuestren lo contrario, servidor seguirá en sus trece... Tres eran tres y ninguna era buena, como las hijas de Elena. Hablamos de Eric Rohmer. ¿Quién mejor para empezar estas colaboraciones?. Claro que, seguro que ya habrá quien leyendo esto, dirá algo así "Este tío no tiene ni idea de cine". Bingo. Ha dado en pleno centro de la diana. Claro que no tengo ni pajolera idea de lo que va esto, por eso, como espectador inexperto en artes cinematográficas, técnicas de montaje o trucos efectistas en la escritura de un guión, pues exijo a los directores, dado que paso religiosamente por taquilla, que incorporen a las palomitas, en el cucurucho podría ser, una explicación de la película.
Veamos al Sr. Rohmer. Las 3 de Elena vistas por mi fueron: EL RAYO VERDE, LA RODILLA DE CLAIRE y MI NOCHE CON MAUD Unos simples apuntes recopilados de críticas anteriores: El rayo verde: Es el antídoto perfecto para aquellas celebres historias de Narciso Ibáñez Serrador (“Historias para no dormir”). Esta película de Rohmer es una plantación de adormideras. La rodilla de Claire: Una escritora que busca la inspiración en futilidades y el hombre maduro, bien pagado de si mismo y probando lo que aún le resta de atracción para las jovencitas, pues tendremos resumida esta película donde desde el tedio, el aburrimiento y el letargo que nos produce solo cabe destacar dos cosas, la rodilla de Claire cargada de erotismo y ya en el plano puramente cinematográfico la excelente fotografía de Néstor Almendros que realza más, si cabe, la belleza de los paisajes que rodean el chalet junto al lago. Mi noche con Maud: La probabilidad, elevada a infinito, de que mi satisfacción, cuantificada numéricamente, por una película de Rohmer sea mayor que cero, presenta una esperanza matemática negativa.
Por ello, la mejor opción siempre será escoger obras de directores de cine diferentes salvo que nuestros conocimientos de catolicismo infinitesimal y trigonometrías jansenianas hagan imposible cualquier otra elección. Esto, que podría haberlo dicho perfectamente Pascal, lo digo yo. Y los estudiosos y seguidores de Rohmer deben saber que respeto y trato de comprender su cine. Tanto que he escrito doscientas veces en la pizarra: “Me esforzaré en comprender su cine”. Pero ni autoflagelándome, ni si. Ahora, procure no perder el hilo porque si no acabará confundiendo las cartas de San Pablo a los corintios con el Teorema de Pascal y eso ya son palabras mayores.
Como verán han sido tres intentos para intentar superar el obstáculo Rohmer. Probablemente necesito un buen entrenador. Escucho ofertas...
La rodilla de Claire (1970) por Daniel Quinn
En La rodilla de Claire Rohmer habla mucho a la espera de que salga algo (variante de la máxima de Groucho Marx: “si hablas mucho al final dirás algo gracioso”). El cine de Rohmer habla y habla y plantea cuestiones que no cierra.
Insiste en explicarnos con la palabra y gestos minúsculos las motivaciones y sensaciones de los protagonistas. Cine de palabras, de ideas. No hay personajes, son ideas o visiones de las complejidades éticas, no personalidades normalmente construidas en torno a una trama, sino un torbellino de ideas propias, no un esfuerzo por construir personajes verosímiles. Las películas de Rohmer son casi libros, las cosas no se ven, se oyen. Los personajes son ideas y actúan en consecuencia, pero no creo que sean personalidades en sentido estricto.
De nuevo la importancia de la simplicidad (simplicidad más que pausa) en la planificación de escenas y de las localizaciones (Rohmer nunca se recrea en filmarlas, pero sí le sirven para enmarcar perfectamente la, iba a poner acción, película. El lugar escogido encuadra perfectamente lo que nos cuenta, sirve de perfecto soporte).
El cine de Rohmer es excesivamente racional, no hay pasión, no hay fetichismo, erotismo ni arrebato. Puede que ni siquiera sea cine en sentido estricto. Y es que todo está explicado con la palabra en lugar de tratar que la imagen conecte los pensamientos del protagonista con el espectador. Rohmer prefiere explicitar a evocar. Por un lado esa profusión en el detalle le permite extraer lo mejor de los libros y lograr una mayor profundidad y extensión en esos pensamientos. Pero por otro lado hay menos impacto emocional, menos intensidad dramática.
La imagen de Rohmer puede ser de una lánguida belleza en ocasiones, pero no podemos sacar conclusiones de ella por las intenciones claramente literaria de los “cuentos morales”. Si el protagonista nos va a explicar cada cosa que sucede, las conclusiones que podamos sacar de la imagen quedan muertas. Y la auténtica belleza en el cine está en la imagen. Y por imagen no podemos quedarnos sólo en un bonito retrato y la cálida fotografía de Almendros. En todo caso Rohmer entendía perfectamente todo esto y tampoco pretendía sublimar la imagen, recurría, de forma voluntaria, a la sencillez.
El amor y el deseo físico es un genial despropósito. No hay manera de entenderlo. Quizás mostrarlo sea mejor que hablar sobre ello, tratar de conectar con lo emotivo es posiblemente la única forma de entender algo. Pero es interesante que haya un Rohmer, es interesante que alguien esboce preguntas sin respuesta.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)