Provengo de una generación que desde siempre la palabra remake ha tenido muchísimas connotaciones peyorativas y despectivas, pues algunos de los más infumables y lamentables remakes de la historia del cine se han realizado en las últimas décadas siendo en casi todos los casos los resultados muy inferiores al original.
Y uno podría llegar a pensar que siempre fue así y que los remakes nunca han servido para superar al original cualitativamente hablando y que solo interesa hacerlos por intenciones económicas para volver a hacer negocio con una historia que ya dio muy buenos ingresos en el pasado. Pues bien, eso no siempre fue así, y me lo ha confirmado de nuevo al ver hace unas semanas la espléndida Tu y yo que Leo McCarey realizó con Charles Boyer e Irene Dunne. Todo un clásico del año 39 que el propio McCarey volvió a realizar dos décadas después (con unos inolvidables Cary Grant y Deborah Kerr) que es incluso más emotiva, sentimental y emocionante al ya de por sí magnífico film original.
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