No voy a decir que Up in the air sea una película mala, pero tampoco buena. Pasando de las críticas detallistas de los cinéfilos más puristas, por mi parte, que solo me pronuncio en cuanto al nivel de diversión o entretenimiento que le supongo al séptimo arte, diré que es un filme para que las mujeres se entretenga, como ya lo hicieran con El diario de Noa.
En este caso, Ryan Bingham hace apología de la adaptación a la realidad de los altos ejecutivos norteamericanos que se pasan la vida en las terminales de aeropuertos, sin tiempo para otra cosa que volar, volar y volar. Curiosamente, nuestro protagonista se dedica a despedir a trabajadores de las empresas que se han decidido por una reestructuración de la plantilla para conseguir mayor competitividad.
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