Al igual que yo, como muy bien demuestra la magnífica web de
eldoblaje.com, existen muchísimos aficionados al doblaje y a la
profesional y espléndida labor que hacen los actores que trabajan en
este sector. Pero dentro de la aficición que desde niño siempre he
tenido por el doblaje (y mi aberración por la VOS tras ver muchas
películas destrozadas por culpa de ella) hay cierto elemento que me
crispa: los redoblajes.
Entiendo perfectamente que si el audio de una película, sea por el
motivo que sea, se ha perdido pues deba redoblarse para así tener una
versión en castellano. Lo que me parece lamentable es que haya muchas
películas (con un magnífico doblaje original y, en algunos casos,
antológico por la gran labor de los profesionales que actuaron en su día
en él) que hayan sido redobladas. La justificación para hacerlo es que
con las nuevas técnicas de doblaje la calidad del sonido es mucho más
alta (5.1 o DTS), más perfecta, más impecable y más limpia, pero en
cambio se pierde esos doblajes maravillosos que nos han acompañado
nostalgicamente durante años.
Afortunadamente hoy en día se siguen conservando los inolvidables
trabajos originales de Maestros de este arte como por ejemplo en Lo que el viento se llevó, Una noche en la ópera o La jungla de asfalto.
Son doblajes maravillosos que deben permanecer y son un claro ejemplo
de muchos de los doblajes que se han perdido con los años por ese afán
por redoblar los clásicos.
Lo lamentable es que estas labores de redoblaje no afectan solo a
clásicos del cine de los años 30, 40 ó 50, porque a mí particularmente,
por cuestión generacional, me dolieron mucho los redoblajes de títulos
míticos como El exorcista, ET, Superman o Tiburón cuyas carismáticas voces originales eran impagables y perdieron mucho, en mi opinión, al ser cambiadas por otras actuales.
Ahora bien, a pesar de todo lo dicho anteriormente y para demostrar que
no estoy en contra total de que se realicen, debo citar dos ejemplos de
redoblajes que sí me parecen muy superior al original (son los dos
únicos casos que conozco): Psicosis (el doblaje de 1979 con Eduardo Jover) y Cantando bajo la lluvía
(el doblaje de 1974 con Manuel Cano). En ambos casos la nueva versión
es muy superior a la original. Aunque claro, estos dos casos son la gran
excepción, por desgracia.
De todos modos, nos guste más o menos, hay que seguir siempre valorando y
admirando el inmenso talento de todos estos actores tan habitualmente
infravalorados que tanto han aportado y engrandecido a este fascinante
arte.
Más críticas de El Despotricador Cinéfilo en:
http://www.eldespotricadorcinefilo.com/el-despotricador-cinefilo.html
No hay comentarios:
Publicar un comentario