Tanto por el hecho de ser cinéfilo como por el de ser cacereño (dos virtudes de las que estoy orgulloso), siempre he tenido un especial cariño al magnífico Festival solidario de cine español de Cáceres.
Como la amplia mayoría de los cinéfilos de toda España probablemente ya sabrán (y los que no lo conozcan ya va siendo hora de que se presten a hacerlo), estamos ante uno de los festivales más reputados, prestigiosos, simpáticos, amenos, divertidos y que mayor número de aficionados atrae año tras año. Todo gracias, por supuesto, al hecho de estar dirigido con tanta maestría por Paco Rebollo que, sin conocerle personalmente, me da la sensación de que tiene en su interior una inmensa pasión cinéfila que impregna todo lo que hace.
Pues bien, el sábado pasado fui a la entrega de los famosos premios San Pancracio del citado Festival y, aparte de pasar una velada divertida y muy cinéfila, me vi involucrado en un sentimiento del que suelo carecer: el estar orgulloso del cine español y salir de dicha entrega de premios con un ansia tremenda de ver todo el cine español que se me ha escapado en los últimos meses.
No sé si será por los magníficos vídeos mostrados (¡qué ritmo, profesionalidad e ingenio!, caray, ya podrían aprender en los Goya), por el humor, por el respeto, por los premiados, por el espíritu o, simplemente, porque consiguen contagiar un amor al cine que solo los grandes festivales o galas cinematográficos consiguen (desde luego, ni los Goya ni los Oscars de este año me han entretenido y entusiasmado tanto como el evento del sábado).
Por tanto, si desde esta humilde web de El Despotricador Cinéfilo (y desde su aún más humilde blog) consigo difundir y publicitar un poco más este Festival, pues me sentiré más que complacido, porque hacerme recobrar la ilusión por el cine español a mis años no era nada fácil y lo han conseguido con creces.
Más información en Festival Solidario de cine español de Cáceres
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Bueno,pero qué sorpresa el Festival cacereño aunque sabía que existia por el San Pancracio que le dieron a mi amigo Fernando Turégano hace unos años, pero claro no había visto imágenes.
ResponderEliminarFernando y yo se puede decir que fuimos los primeros cinéfilos cacereños puesto que
con dos o tres personas más asistíamos
a las famosas y frustadas ll Conversaciones de Cine que organizaba Martín Patino y el cacereño Gabriel Rosado(las I duramente represaliadas fueron en Salamanca) y que se celebraban en el Palacio de la Isla, sede entonces de la Biblioteca Provincial que dirigia el muy
querido Don Gerardo García Camino.
Enfín, que me ha encantado tu entusiasta
artículo.