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Teléfono rojo, ¿volamos hacía Moscu? (1964) por El Despotricador Cinéfilo


Existe algo más patético que una comedia dirigida por alguien con ausencia absoluta de sentido del humor? Pues aún así Kubrick se atrevió a realizar esta [supuesta] comedia [supuestamente] divertida, haciendo de paso una crítica feroz a la amenaza nuclear, que tanto tuve en vilo a la humanidad en la década de los 60.

El resultado es una de las comedias más chabacanas, vulgares y exageradamente atroces de la historia del cine. No consigue ser divertida en su comicidad ni tampoco en la sátira política que, prepotente y presuntuosamente, buscaba Kubrick.

¿Entonces es una mala película? Pues no, nuevamente la salva Peter Sellers, el cual está absolutamente fantástico en los 3 papeles distintos que interpreta (además magníficamente doblado en la versión española por Jesús Puente). Sellers nos hace reír, nos entretiene y nos hace más llevadera tan insufrible comedia. Por supuesto el mérito no es solo de Sellers, pues también están estupendos George C. Scott y Sterling Hayden, con algunos momentos francamente divertidos en sus interpretaciones; pero si nos ceñimos al guión y a la historia, es una de las películas más mediocres y vulgares que existen, que solo te hace pasar vergüenza por sus continuos momentos de exageración exacerbada, buscando la risa por el camino más facilón, vulgar y chabacano. Un exceso por los cuatro costados (o mejor dicho por los 24 fotogramas) que el pobre Kubrick en su megalomanía prepotente arruina una y otra vez, intentando hacer comedia sin tener ni la más mínima idea de qué es eso de la comedia.

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