ccc
The silent movie (1976) por El Despotricador Cinéfilo
The silent movie (1976) (cuyo horroroso e incompetente título en España me avergüenzo hasta de escribir: La última locura de Mel Brooks), es una película totalmente fallida, y es una pena, porque partía de una excelente idea muy divertida. De hecho, el guión en sí mantiene continuamente muy bien el equilibrio entre la comedia y el sincero homenaje al slapstick más puro (sobre todo el de Chaplin y Keaton), conteniendo además un par de gags geniales muy destacables, como la escena de la ducha con Burt Reynolds o la caravana inestable de James Caan (homenaje directo a la chaplinesca La quimera del oro). Entonces ¿qué falla?, pues lo que falla en todos los films de Mel Brooks (salvo en El jovencito Frankenstein). Y es que se cree tan original, gracioso y divertido con sus chistes que los estira tanto acaban por perder toda la gracia, los gasta y malgasta así todo su sentido, haciéndose pesados y rutinarios, incluso vulgares. Si tuviera la inteligencia de no estirarlos entonces probablemente el 90% de ellos serían geniales (pero claro, entonces la película duraría solo 20 minutos), por esa misma razón es tan efectivo el chiste de Burt Reynolds en la ducha: por su brevedad.
Es una verdadera pena (en esta y en la mayoría de sus films) que el egocentrismo egolatra del señor Brooks se regodee tanto en su propia gracia hasta hacerla insulsa, aburrida y pesada. Más le valdría haber aprendido de sí mismo cuando escribía los concisos, breves y divertidísimos guiones de El superagente 86, y es que los cineastas que son tan geniales en sus comienzos caen en tal frustración de no poder superarse que suelen caer en el lado facilón de la comedia y malgastar así su indudable talento (que el señor Brooks lo tiene, pero muy escondido).
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario