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The artist (2011) de Michel Hazanavicius (por Francisco Rodríguez Criado)

La edad no perdona. Después de una intensa vida laboral, se retira de la actuación. Lo hace sin gran pesar: a partir de ahora se va a dedicar a tomar el sol en su piscina. El éxito le llegó tardío. Su última película, The Artist, con diez nominaciones de la Academia, lo consagró a la fama. Ha participado también en el drama Agua para elefantes y se espera su presencia en la alfombra roja en la próxima gala de los Oscars, el 27 de febrero. Está en boca de todo el mundo, le ofrecen los mejores papeles y le piden autógrafos… pero lo que él quiere es descansar.

Se lo tiene merecido. En The Artist trabajó quince horas diarias, más de lo que cualquier ser humano puede aguantar. Ni siquiera el hecho de que la película fuera muda y no tuviera que hablar resta méritos a su actuación. Según informa su agente, para satisfacer su gusanillo cinematográfico hará alguna que otra intervención en asuntos menores: cortometrajes o anuncios de televisión. Pero que se olviden de él en películas de varios meses de rodaje. No está dispuesto a hacer el esfuerzo titánico de aprenderse nuevos guiones, y tampoco concederá más entrevistas. A sus muchos seguidores siempre les quedará el consuelo de rememorar la imagen de este pequeño gran artista cuando pisó la alfombra roja de Cannes para recibir, arropado por sus compañeros de The Artist, el Palm Dog.

Uggie es un anciano de diez años de edad y está cansado de actuar. Lástima. Ya no podremos verle en nuevas películas, pero al menos nos queda la esperanza de que Dash, el hermano de nuestro simpático perro de raza Jack Rusell Terrier, haya heredado su talento artístico.

Más críticas de Francisco Rodríguez Criado en:
http://www.eldespotricadorcinefilo.com/francisco-rodriguez-criado.html

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