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El árbol de la vida (2011) de Terrence Malick (por Aurea García Fernández)

Con muchísimo respeto dado el coro de alabanzas y premios que ostenta esta película, El árbol de la vida voy a despotricar un rato porque yo no me salí del cine como ví que hacían algunas gentes sino que aguanté el sermón hasta el final,o sea, que me he ganado el derecho a salirme del coro laudatorio o eso creo.



Mi ignorancia sobre el director era absoluta cuando entré en la sala a instancias de un amigo, es decir, que prejuicios previos ni uno,entré completamente en blanco.Las bellas imágenes que empecé a ver en pantalla me recordaron una colección de postales que compré en L.A. de California hará unos veínte años no sé si de la NASA o así por no hablar de algunos de esos documentales maravillosos que hemos visto a veces en la tele.

Después empezaron a contarme una historia de adolescentes mil veces narrada, mil veces vista muy bonita, claro que sí, y magnificamente interpretada, ni una pega le pondrian yo ala interpretación. Y ahora empieza el lio teológico, filosófico, trascendente, que va y viene, viene y va como en las películas de Tarkovski sin privarnos de las famosas cortinillas movidas por el viento, eso sí, peor iluminadas que en el ruso y es que no sé por qué según avanzaba la peli todo me remitía a Tarkovski, si bien "a la americana".

Dicen que Sean Penn quedó muy descontento con el resultado final de la película porque al parecer el guión del propio Malick le había fascinado pero... En fín, puedo entender al actor pues ese pretendido equilibrio entre la intimidad superlativa de los individuos y la dimensión épica del cosmos hace aguas por todas partes y no acaba de ser expresada de manera minimamente convincente, ojalá que lo hubiera conseguido. Si bien el hecho de intentarlo ya tiene su mérito pero resulta fallido, evanescente, un poco "soufflé" como dicen los franceses.

La película era a ratos visualmente tan bonita y tan bien interpretada sobre todo los adolescentes que me daba rabia aburrirme tanto, aunque eso sí, no salí corriendo como otros, posiblemente desesperados por no encontrar el hilo conductor de todo aquello que se nos mostraba: cosmos, naturaleza, origen de la vida, el más allá, vicisitudes de una familia normal que sufre como todo el mundo (dicen que es autobiográfica), y preguntas trascendentales soltadas por aquí y por acullá de manera evanescente (dicen que Malick ha sido profesor de filosofía, no sé).

Bueno, en definitiva ¿qué?. Pues eso, deslumbramiento y boca abierta de algunos (¿no conocen el cine de Tarkovski?), huida desesperada de otros y aburrimiento y frustación de los más. ¿Poema fílmico? Seguro. Los orientales siempre tienen ese halo poético caracteristico y al parecer el director es de origen sirio-libanés o sea mediterráneo oriental al fin y al cabo.

¿Cine vanguardista y rompedor? Las vanguardias nunca fueron aburridas, las verdaderas digo, y aquí pese a las apariencias todo está como dicen los franceses "dejà vu, dejà ecouté" y es lástima, con lo "indignados" que estamos y las ganas que tenemos y lo deseosos de ver cambios y novedades en todos los sentidos. Está al caer...pero no acaba de...

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