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Aguirre, la cólera de Dios (1972) por Txarly


Nada tiene que ver esta película con la estupenda novela de Ramón J. Sender La aventura equinoccial de Lope de Aguirre. Doy por sentado que Herzog ni siquiera la leyó como base para colocar los cimientos de esta empresa. No, estoy seguro que no.

He llegado a la conclusión al terminar de ver este cansino bodrio que los indios que suben y bajan las escarpadas laderas al comienzo del film, no eran en realidad esclavos, sino porteadores de coca del equipo de producción de Herzog, alcaloide e insano elemento fundamental para embarcar a la humanidad no gafapastera en un viaje al muermo y a la desolación intelectual. Claramente Klaus Kinski abusó como pocos de la nieve en polvo, pudiéndose comprobar el efecto de la adormidera en el entumecido rostro y la mirada perdida con la que nos obsequia el alemán.

Afortunadamente, tras la chapuza iniciática de estos viajes indebidos, Herzog filmaría diez años después la hermosa Fitzcarraldo, esta vez sin indios porteadores y con un Kinski al parecer ya desintoxicado (por lo menos algo).

"Las flechas largas están ahora de moda" dicha por un expedicionario español en la balsa sobre el Amazonas dos segundos antes de palmar es, por derecho, posiblemente la mejor frase de la Historia del Cine. Los gafapastas que la defendéis haríais bien en no engañar a la gente con unos comentarios tan vacíos y estertóreos que sin duda inducen a la confusión de los gentiles que se acercan a esta obra vírgenes y con cierto entusiasmo conquistador. Os lo ruego, hacedme caso por una vez, si os ha gustado esta película no hagáis una crítica sobre la misma, porque generaciones venideras escupirán sobre vosotros cuando ya no estéis en este planeta, hecho este que dudo mucho haya ocurrido alguna vez. Con Dios.

1 comentario:

  1. Aurea García Fernández26 de febrero de 2011 a las 18:39

    Pues hete aquí a una gafapasta que disfrutó lo suyo en su momento con esta insólita película en la que por primera vez y de la mano de un foráneo se hacía un acercamiento solvente a la Gesta de la Conquista porque hasta ese momento yo sólo había visto "Alba de América" y simila-
    res y después intentos fallidos como el encargo millonario que se le hizo a Saura con motivo del V Centenario y del que salió,esta sí,la infumable "El Dorado".

    Aquella primera escena de los porteadores y sus mulas desbarrancados en medio de aquel silencio "sonoro"(ea,lo suelto porque para eso soy gafapasta) no podré olvidarla nunca y aún tengo en los oidos pues eso el silencio roto por los extraños(para nosotros) ruidos de la selva, pájaros y demás que no es cuestión de ponerse descriptiva, oye.

    A mí esas imágenes me pusieron delante lo por encima de las fuerzas humanas que tuvo que ser la tan traida y llevada Conquista y son de esas que colocan entre losgrandes a cualquier director.
    Quiero decir que la multitelevisada llegada a la Luna en la que todo
    estaba previsto y preparado me parece un juego de niños pero el
    Amazonas,ah señores,eso son palabras mayores y el "cuelgue" de
    Aguirre no creo que fuera menor que el de Kinski que "clava" la com-
    prensible enajenación del vasco !menuda situación tuvo que enca-
    jar dentro de sus esquemas cristano-vasco-castellanos!

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